La lección de anatomía – Actúan: Marcos López, Camila Vaccarini, Franco Genovese, Cristian Frenczel, Agustina Sena, Omar Ponti, Natalia Duzdevic – Música: Melina Otero, Martín Sciaccaluga – Iluminación: Antonio Leiva, Stefany Briones Leyton – Dramaturgia y Coreografía: Carlos Mathus – Dirección: Yamila Gallione
En el principio fue la inocencia. Después, sucedieron cosas. El hombre y la mujer fueron expulsados del Edén, o quizás decidieron libremente irse de allí, para explorar otras posibilidades. Lo cierto es que todavía andamos perdidos por el mundo, anhelando un retorno por ahora imposible a aquellos inicios.
Resulta difícil calcular cuántas obras escénicas se estrenan en el área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires cada año, pero sin duda son muchas. En este contexto, que una obra como La lección de anatomía, escrita por Carlos Mathus, continúe siendo fuertemente significativa después de más de cinco décadas de estar en cartel, es sin duda algo para destacar. Como es lógico, mucho se ha escrito sobre este título; pero eso no importa: no podemos ni queremos dejar de preguntarnos qué es lo que nos dice este trabajo acerca de nosotros mismos, para seguir convocándonos de este modo.
En el inicio, hay siete actores sobre el escenario, siete personas, que se quitan la ropa sin decir una palabra, hasta quedar completamente desnudas, bañadas por las luces de la puesta, expuestas ante la mirada del público. Se trata de algo muy parecido a un ritual, o quizás a un nacimiento. Inocencia, entonces. Pero también afectividad, belleza, algo como de danza, develamiento, algo de ritual mítico, descubrimiento, espejo.
Las cosmogonías son algo fascinante. Estos relatos míticos nos hablan de nuestro modo de comprender el lugar que ocupamos en el mundo. La cosmogonía cristiana sostiene que la expulsión de los primeros humanos del Paraíso se debió a que ellos violaron una prohibición: la de comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. Se dice que fue luego de esto que esos primeros humanos descubrieron que andaban desnudos y decidieron vestirse, para ocultar o disfrazar, ante los ojos de los demás, aquello que naturalmente eran.
Cuesta imaginar lo que habrá pensado y sentido el público en 1972, fecha del estreno de La lección de anatomía en Buenos Aires, ante una obra que todavía hoy resulta desafiante y moderna. Hablamos del desnudo grupal inicial, por supuesto, pero también del señalamiento que grita: esto es el ser humano, esto es lo que somos, ecce homo, expulsado del Paraíso y condenado a una miseria que nosotros mismos nos ocupamos de multiplicar con esfuerzo y dedicación día tras día.
Aquel estreno fue en el marco del 1.er Congreso Internacional de Medicina Psicosomática. El dato es pertinente, porque la referida disciplina estudia las afecciones del cuerpo en relación a la psiquis de las personas. La metáfora del nacimiento/creación, que deriva en la expulsión del Edén por vía de la constitución de la cultura, nos habla asimismo de patologías del orden de lo social. La vestimenta es una marca cultural que nos distingue del resto de los animales. También es la marca de nuestra condena, en la medida en que nos recuerda que hemos perdido la inocencia.
Anhelamos el regreso al jardín edénico, pero al mismo tiempo lo rechazamos. No estamos dispuestos a renunciar a nuestras conquistas, por más que —como nos enseña Freud— vivir en sociedad genera un malestar inevitable, tapizado de constantes represiones y violencias. De todo eso nos habla La lección de anatomía. Como el homónimo cuadro de Rembrandt, es una abierta exposición de nuestras fragilidades.
La lección de anatomía se presentó de manera ininterrumpida hasta 2008 en Argentina y otros países de Latinoamérica. También en España y en el festival de Gaz, en Austria. Para entonces ya se había convertido en el mayor éxito teatral del país. Luego hubo un impasse, hasta que Carlos Mathus accedió a reponerla, quizá sin sospechar que fallecería en marzo de 2017, poco antes del esperado reestreno. Fue entonces Antonio Leiva, miembro del elenco original, quien tomó la posta para continuar con el proyecto, que subió a escena ese mismo año en el Teatro Empire. En mayo de 2024 también murió Leiva.
Varias generaciones de espectadores se han visto reflejadas en el espejo de este trabajo. Muchos habrán reflexionado a partir de esta obra sobre cuestiones relativas a la compleja naturaleza humana. Difícilmente alguien haya salido indiferente de la sala. No sabemos cuantos años más estará en cartel este trabajo. Ojalá sean muchos, porque continúa siendo un título tan lúcido como necesario. Su vigencia sigue intacta. Germán A. Serain
Sábados a las 20.30
Teatro Empire
Hipólito Yrigoyen 1934 – CABA
Entradas por Alternativa Teatral
Videíto de La lección de anatomía (puesta de 2017)
La lección de anatomía – Documental
(Dir.: Agustín Kazah y Pablo Arévalo)










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