LA LECCIÓN DE ANATOMÍA, símbolo y fiesta

Antonio Leiva dirige la célebre y siempre vigente pieza de Carlos Mathus

La lección de anatomíaActúan: Charlos Distefano, Yamila Gallione, Sofia Gelpi, Luciano Heredia, Eduardo Kacheroff, Marcos Lopez, Alejandro Melgarejo, Paula Tedeschi – Iluminación: Antonio Leiva, Lautaro Romano – Autoría y Coreografía: Carlos Mathus – Dirección: Antonio Leiva

La lección de anatomía es ante todo una experiencia simbólica. Porque como vemos en la filosofía, la obra de arte es alegoría y símbolo, nos dice “algo otro”. Es entonces que se abre toda una gama de significaciones. La obra no es un todo cerrado y coherente sino que desprende una cantidad de lecturas inagotables. Esto pasa cuando estamos ante una pieza como esta que no consiste en un relato lineal, con una estructura definida; deja tantos espacios en blanco entre las palabras, que habilita múltiples interpretaciones. Es una oda a la solidaridad pero también nos habla de la intolerancia y el autoritarismo entre los seres humanos. Las miradas y el tacto son ejes fundamentales para vertebrar este relato visual y coreográfico.

Los cuerpos desnudos del principio marcan un comienzo contundente de la obra aunque luego los personajes se visten de blanco y desnudarán sus pasiones y su psicología.  Hay un conjunto de situaciones que remiten a lo cotidiano, a conversaciones que uno puede escuchar en la calle. ¿Estamos ante una danza dialogada o ante actuaciones intercaladas con danza? El estado físico de todos los actores/bailarines es asombroso y no pierden el aliento ni titubean al hablar, a pesar de que durante gran parte de la obra se mantienen en movimiento. La pieza puede leerse como un cúmulo de fotografías, encadenadas unas con otras, ya que la gran belleza de los cuadros nos permite detenernos en imágenes logradas con inteligencia y precisión.

“El símbolo, la experiencia de lo simbólico, quiere decir que este individual, este particular, se representa como un fragmento de Ser que promete complementar en un todo íntegro al que se corresponda con él; o también, quiere decir que existe el otro fragmento, siempre buscado, que complementará en un todo nuestro propio fragmento vital”, leemos en Hans-Georg Gadamer. Y nada más oportuno para pensar La lección de anatomía, donde cada ser es ese fragmento esperando reunirse con el otro, porque como relata el Banquete de Platón, los hombres eran seres esféricos que fueron partidos en mitades; en el encuentro esperamos reintegrarnos como una totalidad, con aquel que nos complementa.

Esta reunión de dos mitades se da tanto en el amor como en el arte, ya que la obra de arte remite a algo que no vemos de modo inmediato. La obra de Carlos Mathus quizá sea una narración  sobre el arte y el amor, sin omitir las referencias a la soledad, la agresividad, la desconexión y los mandatos que pesan sobre nosotros. El carácter celebratorio de unión entre los seres humanos es puesto de relieve, sobre todo al final, donde podemos tomarnos el tiempo para detenernos, mirarnos a los ojos y sentir nuestros cuerpos.

En la fiesta nos sentimos en comunidad, no hay aislamiento, en ella todos están congregados. Los espectadores de esta pieza podrán sentir que el tiempo es puesto en suspenso, que los límites que nos separan pueden esfumarse, que el tacto se manifiesta como forma de comunión y comunicación. La fusión entre público y actores es casi un acto de fe donde se disuelven las fronteras que nos separan y se afianza el carácter festivo de este encuentro.

Carlos Mathus nos viene a recordar que parte de la vida es saber jugar, aunque hay cosas con las que no se juega y otras por las que vale la pena jugarse.  Y en ese acto de desnudarse de los personajes podemos ver todo lo que nos hermana y la igualdad que subyace a toda diferencia. El ámbito de lo estrictamente racional es dejado de lado para habilitar lo lúdico y sugerir una experiencia fronteriza, en ese mundo lindero entre la vigilia y los sueños. ¿Se podrá pensar en un fluir de la conciencia?

Antonio Leiva realiza un trabajo magistral dirigiendo esta sinfonía de los cuerpos,  al revivir este clásico que estuvo treinta y seis  años ininterrumpidamente en cartelera, y en distintos países. Los actores realizan un acto de la más profunda entrega. Hay adaptaciones que permiten trasladar el texto a nuestra época.  Su autor ha declarado que pretendía rehuir de la literatura, concibiendo el teatro como hecho vivo que necesita modificarse en cada actuación. Estamos ante una creación que parece haberse anticipado a nuestros tiempos. Habiendo evitado la censura en momentos muy difíciles de nuestro país, hoy podemos leerla con una perspectiva actual.

Carlos Mathus se inspiró en el cuadro de Rembrandt La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp para escribir esta pieza: “me identifiqué con el profesor e imaginé que el cadáver era el público, a quien yo quería enseñarle cuáles son las situaciones fundamentales de la vida, antes de que se transformara realmente en cadáver” afirma Mathus. La obra se estrenó el 2 de diciembre de 1972 cuando se estaba por desarrollar en Buenos Aires el Congreso de Medicina Psicosomática, en el Hotel Sheraton.  En ese marco, el Dr. Breyter y el TIM (Teatro Independiente del Magisterio, formado por un grupo de jóvenes) con el apoyo del Dr. Roberto Kértész decidieron presentar esta muestra de escenas surgidas de sesiones grupales. Se trabajó a partir del análisis transaccional, donde la unidad de interacción social se llama transacción. La terapia de grupo tuvo un importante rol en sus integrantes.

La reposición de este clásico -sobre cuyo éxito pueden elaborarse muchas hipótesis, aunque ninguna lo explique del todo- es un acontecimiento teatral de relevancia en la cartelera porteña, que no debería pasar inadvertido. Son épocas en que debemos cuestionarnos como sociedad e individuos para avanzar en la comprensión del prójimo. El retrato que aquí se pinta de lo humano es una verdadera lección que nos ofrece un reflejo de nosotros mismos; no siempre estamos dispuestos a reconocerlo. “Si golpeamos fuerte al espectador lo hacemos para descubrir y poner en juego en él cosas internas, que a menudo se esconden”, consideraba el autor. Milly Vázquez

Jueves a las 20
Sábados a las 22.30
Teatro Buenos Aires
Rodríguez Peña 411
(esquina Av. Corrientes)
Entradas por Alternativa

La reseña fue realizada en Teatro Empire (2017)
El actual elenco (2021) está integrado por: Ailín Barsanti, Facundo Calvo, Soledad Correa, Yamila Gallione, Luciano Heredia, Hermes Molaro, Omar Ponti, Veronica Romero Sierralta, Javier Salas, Carolina Sobisch y Cristian Zeballos. 
Antonio Leiva en Alternativa

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