La voz de Hind Rajab (2025, Túnez / Francia, 88 min.) – Género: Drama semidocumental – Elenco: Amer Hlehel, Clara Khoury, Motaz Malhees, Saja Kilani – Guion: Kaouther Ben Hania – Dirección: Kaouther Ben Hania
Gaza, 29 de enero de 2024. El ejército israelí ordena la evacuación del barrio de Tel Al-Hawa. Pocas horas después, la sala de urgencias de la Media Luna Roja, en Ramallah, recibe un llamado telefónico. Uno más entre los tantos que recibe a diario. Uno que será a un mismo tiempo trágico, como tantos, y sin embargo también singular y único.
La Media Luna Roja es una organización parecida a la Cruz Roja, reconocida por las Convenciones de Ginebra de 1929 y amparada por el derecho internacional, que opera en los países musulmanes. Al igual que su institución hermana, actúa como un mediador neutral para brindar asistencia humanitaria, refugio y ayuda médica en zonas de conflicto o en desastres naturales.
Ese 29 de enero una niña palestina de cinco años, llamada Hind Rajab, evacuaba su vivienda en Gaza en un automóvil conducido por su tío, en el que también viajaban su tía y sus tres primos menores de edad. El vehículo fue atacado por un tanque israelí. Fue la prima de Hind, Layan Hamadeh, de quince años, quien llamó a la Media Luna Roja Palestina. Dijo que sus padres y sus hermanos habían sido asesinados. Añadió que el tanque que los había atacado se estaba acercando. Entonces se escuchó a Hamadeh gritar, junto al sonido de los disparos de una ametralladora. Después, el silencio.
Los operadores consiguieron el número de un segundo celular y llamaron, sin expectativas de que alguien respondiese. Sin embargo, una niña atendió. Era la pequeña Hind, la única sobreviviente del ataque. Hind Rajab permaneció en línea durante tres horas, hablando con los operadores de la Media Luna Roja, diciendo que tenía miedo, pidiendo que por favor alguien fuese a buscarla para llevarla a su casa. Más tarde se supo que la niña estaba herida en la espalda, en una mano y en un pie.
Hind Rajab recibió la indicación de permanecer escondida en el vehículo. Le dijeron que no se moviera, que pronto iba a ser rescatada por una ambulancia. Mientras tanto, dado que la zona en donde estaba la niña se encontraba sitiada por los soldados israelíes, la Media Luna Roja hacía llamadas solicitando que se le permitiera acceder al lugar para que el personal de rescate pudiera hacer su trabajo. Después de horas de negociación, consiguieron finalmente el permiso para acercarse con una ambulancia. No obstante, también la ambulancia fue atacada: uno de los paramédicos llegó a decir que las fuerzas israelíes les estaban apuntando y luego la comunicación se cortó con el sonido de una explosión.
Durante doce días se desconoció qué había sucedido exactamente con la pequeña Hind Rajab y con los integrantes del equipo de rescate. Recién después de la retirada de las tropas israelíes, el 10 de febrero, otros rescatistas lograron llegar hasta los restos de Rajab, sus familiares y los paramédicos asesinados. El auto en el que viajaba la familia había recibido 355 disparos. La ambulancia, por su parte, había sido destruida con un misil dirigido, a pesar de la coordinación previa que había autorizado que llegara para rescatar a la niña.
Esta es la historia que narra La voz de Hind Rajab, largometraje dirigido por la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania. La acción transcurre íntegramente en las oficinas de la Media Luna Roja, transmitiendo la tensión propia de la imposibilidad de acercarse al lugar en donde realmente están sucediendo los hechos. Solamente al final veremos, a través de un breve registro documental, las calles de Gaza a través de imágenes que muestran el momento del rescate de los cuerpos de las víctimas.
El trabajo apela, sin embargo, a un recurso singular, que hace de la película una auténtica y valiente denuncia: el espectador puede escuchar, durante todo el transcurso de la trama, las verdaderas voces de Layan Hamadeh y de Hind Rajab, obtenidas de las llamadas telefónicas grabadas por la Media Luna Roja. Es allí, en la reproducción del registro real de las comunicaciones de aquella jornada, donde La voz de Hind Rajab se convierte prácticamente en un documental. En la película no hay ninguna representación explícita de la violencia que atraviesa el relato. Pero ahí están las voces de quienes realmente fueron asesinados.
La producción ganó el León de Plata del Gran Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Venecia y fue seleccionada para representar a Túnez en los próximos premios Oscar. Pero estos son los datos anecdóticos. Lo relevante es la historia auténtica de esa familia gazatí, de esos rescatistas que entregaron sus vidas confiados en que no serían atacados, de esa pequeña niña de seis años atrapada en un auto destruido, rodeada de los cadáveres de sus tíos y primos, pidiendo ayuda por teléfono en medio de la locura de una guerra cobarde, absurda, que muestra la horrenda profundidad en la que puede y suele caer la humanidad.
La voz de Hind Rajab no es una película agradable de ver. Tampoco pretende serlo. Sin embargo, es una película necesaria para que, más allá de cualquier observación en cuanto a su confección técnica o interpretativa, rescate el nombre de Hind Rajab y su historia del frío e inhumano anonimato de las estadísticas. Germán A. Serain
La voz de Hind Rajab – Trailer oficial










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