MAL DE PLATA, mal de ideas

Decepcionante cortometraje sobre Federico Manuel Peralta Ramos

“Tato, yo estoy acá porque te quiero”. Con sus ojos claros mirando hacia vaya uno a saber qué infinito, Federico Manuel Peralta Ramos tomaba a Tato Bores de los hombros y le largaba sus estrambóticos versos, producto de la singular cabeza de este excéntrico personaje nacido en Mar del Plata en 1939, ciudad fundada por su tatarabuelo Patricio Peralta Ramos; como diría la reina Gertrude, locura con método.

Si uno tuviera que ponerle una etiqueta a Federico, pasaría horas enteras sin llegar a definir de manera concluyente a este pedazo de atmósfera. Federico es, por supuesto, inclasificable. Al punto tal que ni siquiera la nomenclatura del campo de la psicología o la psiquiatría alcanza, por lo que su terapeuta le brindó un nuevo término: psicodiferente. Y decía de sí: “Pinté sin saber pintar, escribí sin saber escribir, canté sin saber cantar. La torpeza repetida se transforma en mi estilo”.

¿Artista plástico, filósofo, actor, cantante…? Difícil hacerlo encajar en un molde que, indudablemente, se hizo añicos cuando él nació. Y quizás es mejor que así sea, y aún mejor que él mismo hable a través de sus participaciones en las distintas temporadas de Tato, o con los relatos del episodio de la Fundación Guggenheim y la famosa cena organizada en el Alvear con el dinero de la beca, o con las fotos del huevo de la Galería Witcomb en 1965 para el premio del Instituto Di Tella.

El Museo Nacional de Bellas Artes ofrece de manera gratuita Un mago en Mal de Plata. Se trata de un cortometraje documental de menos de media hora dirigido por Juan Carlos Capurro y producido por Estrella de Oriente. Capurro, que dirigió en 2014 el filme La ballena va llena, se propuso homenajear la figura de Federico Manuel con testimonios de artistas como Roberto Plate y Pedro Roth. Entre fotos flojamente exhibidas por Roth desde un libro y textos imposibles de leer, imágenes de sucesos de los años sesenta, fragmentos de una entrevista radial de Tom Lupo a Federico, el corto pretende ser un homenaje a Peralta Ramos. Decimos “pretende”, porque hay un cierto trecho para llegar a serlo. La sensación que deja este corto es que parece estar hecho “a la que te criaste”, que podría haber habido más y mejores fotografías de Federico, más información sobre su vida y sobre el contexto histórico-social que le tocó vivir, que los testimonios de quienes lo conocieron personalmente podrían haber sido más sustanciosos o que quizás faltaron testimonios. Al mismo Plate parece no importarle lo que dice Roth y se dedica a mirar la pantalla de su teléfono mientras él habla.

Es cierto que el Mal de Plata fue realizado durante la cuarentena, con pocos recursos acaso, del mismo modo que Federico realizaba su arte. Pero para quienes no lo conocen, para quienes apenas saben que hubo un tipo llamado Federico Manuel Peralta Ramos, fallecido prematuramente en Buenos Aires a los cincuenta y tres años, lo que se dice sobre él en este documental es bastante exiguo. Quizás hay que hurgar un poco en la información disponible en internet —artículos periodísticos, videos, testimonios— para rellenar los huecos que va dejando el corto y complementar la poca información que ofrece sobre este personaje único e indefinible que se adelantó más de veinte o treinta años a otras cuestiones como, por ejemplo, a Marina Abramovic.

“No sabés cómo te comprendo, Federico,” le respondía Tato con vehemencia, contemplándolo desde su corta estatura. Y agregaba: “Pero… ¿sabés qué pasa? Hay una generación que no te entiende, que no te conoce”. Con la mirada aún perdida en lontananza, Federico le retrucaba que sí, que efectivamente, toda una generación no lo conocía, y que por ese motivo había decidido dedicarse al rock. Acto seguido, declamaba, programa a programa, alguna de sus disparatadas letras. Y si Tato tenía razón en ese entonces, más la tendría en estos tiempos, en que seguramente un porcentaje aún mayor de gente joven no tendrá idea de quién fue Federico, que se merece algo mejor y más cuidado como homenaje. Viviana Aubele

Descargar Mal de plata completo
Participaciones con Tato Bores

Publicado en:

2 Comments

  1. Hola, Graciela, muchas gracias por leer la nota y por volcar aquí su opinión. Personalmente, y habiendo conocido a Federico a través de sus intervenciones en las temporadas de Tato Bores, tuve que indagar más por la red para llenar los espacios vacíos. Pero esto es lo maravilloso de estas cuestiones: la multiplicidad de sensaciones y reacciones en el público. Saludos y de nuevo, gracias.

  2. Con tu permiso, quisiera disentir con tu opinión. Vi el corto y creo que abarca aspectos diversos y variados de la vida de este artista. Ningún cortometraje puede cubrir la totalidad de la obra de alguien y Federico no es la excepción, especialmente cuando se trata de una producción de gran riqueza como la que dejó. Desconozco la existencia o no de “más y mejores fotografias” pero creo que las que vemos en el film aportan no solo al descubrimiento de este fenomenal artista sino tambien a la recreacion de una época.

Deja una respuesta