CAUTIVERIO vs. LIBERTAD

El documental Blackfish alerta sobre la crueldad en el uso de animales en la industria del espectáculo

Una historia espeluznante se esconde bajo el felpudo de un parque acuático de fama mundial, el SeaWorld en la ciudad de Orlando, Florida, Estados Unidos. El documental Blackfish, de Gabriela Cowperthwaite, emitido por CNN, puso en boca de la opinión pública el debate sobre la validez ética de mantener en cautiverio a gigantescas orcas en piletones de veinte por treinta metros, con el fin de montar un espectáculo de entretenimiento que resulta un éxito comercial.

Lo que desató la polémica fue un fatal episodio en el que perdiera la vida la entrenadora Dawn Brancheau, de 40 años, mientras la orca con la que realizaba el show la tomó en sus fauces y la arrastró hasta el fondo de la pileta varias veces, desentendiendo las reglas de su “entrenamiento”.  Éste es el punto de partida de Blackfish, trabajo de la cineasta estadounidense Gabriela Cowperthwaite, estrenado en el Festival de Sundance a comienzos de 2013 y adquirido este año por CNN y Magnolia Films. Una compilación de testimonios de expertos, ex entrenadores de SeaWorld, ex cazadores de orcas y espectadores del show forman en conjunto una declaración que expone al parque acuático en el tren de ocultar antecedentes de otras dos muertes y minimizar el riesgo de trabajar con estos gigantescos animales, sometidos a un cautiverio que solo les brinda grandes dosis de frustración.

Luego del accidente en el que perdió la vida Dawn Brancheau, la compañía responsabilizó públicamente a la entrenadora de que había cometido una falla en su desempeño, descartando el infierno desatado en Tilikum, la orca macho de siete metros de longitud y 5.400 kilos de peso, protagonista del incidente, que lleva veinte años de confinamiento, soledad y carencia de estimulación emocional, alejada de su familia y del océano a los dos años de edad. Tilikum –que en lengua chinook significa amigo- es la principal atracción del parque, es el donante de esperma por excelencia, y su participación en la muerte de otras dos personas, una de ellas entrenadora, es negada sistemáticamente por la corporación.  Los ex compañeros de la víctima reconocen no saber nada sobre las orcas. Saben cómo entrenarlas en una rutina de pruebas y premios, pero no mucho más que eso.

Los cetáceos son animales de alta complejidad. Las ballenas han evolucionado como mamíferos marinos a lo largo de unos veinticinco millones de años. Por su gran tamaño, su amplia distribución en todos los mares y debido a una importante variedad de estrategias de alimentación, los cetáceos utilizan el océano de manera especial y con un efecto global. Las ballenas ejercen una atracción universal única sobre el espíritu humano. Son incomparables generadores de asombro y admiración. Sus territorios pertenecen a la globalidad de las naciones y simbolizan la preocupación del medioambiente. La protección de las ballenas se ha transformado en una fuente de inspiración para conservar las interrelaciones de todas las formas de vida de este planeta.

La reacción que produjo Blackfish fue el incremento de llamados y peticiones para que SeaWorld ponga fin a los espectáculos con orcas y libere a los ejemplares (una veintena) que aun mantiene en cautiverio. Poco antes del lanzamiento de la nueva temporada, muchos artistas cancelaron sus actuaciones musicales que eran parte del show, entre ellos Willie Nelson, el dúo Heart y el grupo Reo Speedwagon, e hicieron público su rechazo a las condiciones de vida alienantes que soportan las orcas. En internet se multiplicaron las peticiones de ciudadanos y las tormentas de twits que exigen la liberación de los cetáceos y que las compañías turísticas y aerolíneas detengan la promoción que le dedican a estos espectáculos.

SeaWorld, por su parte, ha descalificado al documenmtal y ha minimizado la importancia del peligro que subyace en el comportamiento de las orcas. Ellos insisten en que parezcan inofensivos y juguetones, para seguir vendiendo sus réplicas en peluche. Su facturación no se ha resentido; en 2013 alcanzó la cifra récord de 1.500 millones de dólares.

Los pueblos originarios y los antiguos habitantes de América llamaban blackfish a las orcas, a quienes consideraban dotadas de un gran poder espiritual. Es incomparable ver nadar en el océano a estos gigantes ancestrales, portadores de un poder extraordinario  sobre la vida. ¿Quién necesita que hagan piruetas en una piscina? Si pudiéramos tomarnos un momento para observarlas en libertad, quizás podríamos aprender algo. Algo valioso acerca de la integridad. Silvia Bonetti

Gabriela Cowperthwaite en Wikipedia

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