TOSCA, maravilla dramática sobre tablas

Anna Netrebko y una majestuosa interpretación de la heroína pucciniana

Tosca – Música: Giacomo Puccini – Libreto: Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (basado en la obra teatral de Victorien Sardou) – Cantantes: Anna Netrebko, Yusif Eyvazov, Fabián Veloz, Gustavo Gibert, Emiliano Bulacios, Darío Schmunck, Carlos Esquivel, Leonardo Fontana, Guadalupe Fustinoni – Orquesta Estable del Teatro Colón – Coro Estable del Teatro Colón, dirigido por Miguel Martínez – Coro de Niños del Teatro Colón, dirigido por César Bustamante – Iluminación: Concepción Perré – Escenografía: Roberto Oswald –  Director musical: Michelangelo Mazza – Dirección de escena y vestuario: Aníbal Lápiz  

Con una escenografía imponente en los tres actos, la estrella de Anna Netrebko rutiló una vez más en el firmamento colonero, pese al complicado trasfondo político que involucra a la cantante rusa y que tanta tinta o saliva (o ambos) hizo correr con pavorosa futilidad. Netrebko es Netrebko, mal que le pese a muchos, críticos o no. Al abrirse el telón, la iglesia de Sant’Andrea della Valle apareció en todo su esplendor, como marco para el ingreso de la diva ataviada como Floria Tosca, aplaudida con vehemencia por el público. Su interpretación de la celosa amante fue consistente en los tres actos, como lo fue su despliegue vocal de principio a fin. Netrebko, lejos de desilusionar, encantó a todos, cuestión que tuvo su momento culminante al finalizar Vissi d’ arte, con interminables aplausos.

La diva continuó con su actuación sanguínea para llegar a la tan ansiada escena del bacio de Tosca. Fabián Veloz, el malvado Scarpia, volvió a un papel que le sienta como anillo al dedo; ya lo había demostrado un año atrás en el Teatro El Círculo de Rosario. La terna principal se completó con Yusif Eivazov como Cavaradossi, con idónea ayuda de la diva tanto sobre el escenario como en la vida real. La pareja descolló en los dúos, y el histrionismo de Netrebko en las escenas de celos con el pintor suscitó las risas del público.

La performance de los coros fue notable; hubo una gran labor del Coro Estable y del Coro de Niños, trabajo que cosechó los aplausos del público al finalizar el primer acto. Gustavo Gibert se puso en los zapatos de un caricaturesco sacristán, muy efectivo también a la hora de poner la cuota de comicidad en una obra que, desde el segundo acto hasta el final, mantendrá un tinte hondamente trágico. Quizás quedó un poco opacado el desempeño de Emiliano Bulacios, cuyo Angelotti quedaba por momentos tapado por la orquesta.

Es de encomiar la labor realizada en el estupendo vestuario y la notable régie de Aníbal Lápiz. , así como el diseño de escenografía de Roberto Oswald. La recreación de los lugares donde transcurren los tres actos destilaba realismo y magnificencia, en especial la de la iglesia de Sant’Andrea della Valle. El vestuario de los personajes estuvo muy cuidado, y la figura de Netrebko fue realzada de manera maravillosa. Quedó claro que es posible llevar a tablas Tosca,  una obra compuesta a fines de siglo XIX, ambientada en el siglo XVII, sin innecesarias adiciones o modificaciones que alteren el espíritu de la obra, porque precisamente, lo que se vio en escena fue eso; nada más ni nada menos. Viviana Aubele

Fue el 26 de noviembre de 2022
Teatro Colón
Libertad 612 – Cap.
(011) 4378-7100
teatrocolon.org.ar
Aníbal Lápiz en la Web del Colón

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