ANNA NETREBKO y YUSIF EYVAZOV, cristalina versatilidad

La esperada visita de la célebre soprano fué una fiesta

No son muchas las funciones en las que nuestro Teatro Colón desborda de asistentes e incluso tiene gente parada en algunos sectores. La pareja compuesta por Anna Netrebko y Yusif Eyvazov -en la lírica y en la vida-, logró ese lleno absoluto para beneplácito de los asistentes. La venida de Anna Netrebko era muy esperada, y no defraudó. Es más, sorprendió con su carácter histriónico, con su movimiento escénico que incluyó danza por doquier, y hasta se dió el gusto de invitar a gente de las primeras filas –ya en los bises- a subir al escenario a cantar la clásica canzonetta O sole mio.

Junto a su marido, el tenor argelino Yusif Eyvazov, conformaron momentos de dúos sublimes, manejados no solo con visible experiencia y encanto, sino con el deleite de una amalgama lírica notable. Quizás él sea algo menos expresivo en sus solos pero demostró tener grandes condiciones. Al lado de ella, se potencian y liberan lo mejor de cada uno, en visible comunicación.  Lo demostraron desde el comienzo en Gia nella notte densa, de Otello, hasta el final del programa con Bimba dagli occhi de Madama Butterfly.

Verdi, Puccini, Mascagni, Giordano y Leoncavallo fueron los compositores elegidos. Ella hizo eclosión en Vissi d’arte de Tosca, él fue sublime en Di quella pira de Il trovatore. Ambos se pusieron íntimamente en la piel de los personajes que interpretaron, y emocionaron aún en las partes habladas. La Netrebko es una gran actriz, que no sólo lo demostró en su canto, con expresión y sentir, sino también en sus movimientos y hasta en sus muy profesionales pasos de danza que comenzaron ya en el Brindis de La Traviata. En Nel dí della vittoria caminó el escenario, jugó con su amplio registro y marcó vehemencia y efusión.

También la Orquesta Estable del Teatro Colón, dirigida por Jader Bignamini, estuvo a la altura de la circunstancia, ofreciendo piezas célebres como la Obertura de La Forza del Destino en una magnífica versión, brillante y sentida, tal como ocurrió con la de Nabucco, y los intermezzos de Cavalleria Rusticana y de Manon Lescaut expresados con preciso carácter dramático.

En el momento de los bises, el entusiasmo y la alegría del público eran tan desbordantes que tentaron a ella a recorrer de izquierda a derecha el proscenio, cantando Heia, heia, in den Bergen con mucho entusiasmo, encanto y felicidad, haciendo un montón de deboulés y todavía con aliento de sobra para los agudos del final. Siguió Eyvazov con un muy buen Nessun dorma y llegó el final con interminables aplausos.

Anna Netrebko y Yusif Eyvazov cerraron con la mencionada invitación a cantar junto a ellos la pieza de Di Capua, y recibieron un exultante y emotivo agradecimiento en una velada que será difícil de olvidar. Martin Wullich

Fue el 12 de agosto de 2018
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7109
teatrocolon.org.ar

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