OBERTO Conte di San Bonifacio, del joven Verdi

Lograda versión de la Compañía Lírica G. Verdi. Brillo de Juan Font

Oberto Conte di san Bonifacio – Intérpretes: Sabrina Cirera, Laura Domínguez, Juan Font, Clara Pinto, Jerónimo Vargas Gómez – Coro de la Compañía Lírica G. Verdi – Escenografía: Mariano Campero y Juan Selva – Iluminación: Fernando Minicucci – Vestuario: Mariela Daga – Dirección musical y coral: Ramiro Soto Monllor – Dirección artística: Lizzie Waisse – Autor:  Giuseppe Verdi – Régie y Dirección: Adriana Segal

Siempre es por lo menos curioso, para quienes hemos visto una buena cantidad de óperas -muchas en distintas versiones-, ir al descubrimiento de esas perlas que nunca se dan, que son rareza por la ausencia en la programación, quizá por la creencia, o la certeza, de que no convocan público. Justamente algo de esto último pasó con Oberto, Conte di San Bonifacio,  de Giuseppe Verdi, con régie de Adriana Segal. Encontré una sala por la mitad. Aun para los amantes, parecería no haber curiosidad. Y lamento decirles lo que se han perdido.

Es indudable que en ésta, su primera ópera, Giuseppe Verdi ya experimentaba con sonidos, tonalidades y melodías que luego usaría en sus obras más reconocidas. Se notan la influencia recibida -Rossini y otros- y también lo que el compositor deja como un exquisito legado. Con un relato que apasiona, se suceden una serie increíble de gozosos momentos corales, junto a cuartetos, tríos, dúos y arias, combinados con maestría y pensados para que todos se luzcan.

Al haber visto, días atrás, la imponente versión de Don Carlo en el Colón, uno se encuentra con una diferencia abismal en la régie de una institución que adolece de un presupuesto como el que tiene nuestro primer coliseo. Pero es justamente en el elenco donde se encuentra el goce que puede superar o equiparar musicalmente una puesta y obtener un resultado equivalente. De hecho las voces, muy parejas y destacables, tanto las de solistas como las del Coro de la Asociación Lírica G. Verdi se aunaron a una orquesta dirigida con solvencia y precisión por Ramiro Soto Monllor y marcaron con excelencia la deleitable impronta verdiana.

Apenas transcurrida la obertura, el Coro dio prueba de su preparación, coronando el relato que tan bien hizo tímbricamente el tenor Jerónimo Vargas Gómez, potente y seguro, en su papel de Riccardo. Junto a la soprano Sabrina Cirera -que impactó con Ah, sgombro è il loco alfin! hicieron muy gozoso el exquisito duo posterior. Por su lado, Cirera encantó con su manejo vocal de los momentos más íntimos, subyugando en el rol de Leonora. También la contralto Laura Domínguez, como Cuniza, y la soprano Clara Pinto, personificando a Imelda, tuvieron momentos encantadores.

Todos supieron aprovechar los momentos deliciosos que Verdi pergeñó en la combinación de las cuerdas, con estupendo resultado. Sin embargo, Juan Font merece una mención especial pues, encarnando a quien da nombre a la ópera, tuvo un desempeño impecable en el canto y superlativo en la actuación. La emisión clara y robusta, emanada con naturalidad, sumada a los movimientos del impetuoso personaje, transmitieron cabalmente los sentimientos del Conde ante vicisitudes y contrariedades.

Aun con ciertos momentos en que por falta de movilidad de los personajes se asemejó a una versión de cámara,  Adriana Segal -a cargo de la puesta- logró un trabajo interesante y meritorio en lo visual y particularmente llamativo en la iluminación, dadas las pobres condiciones que en ese tema ofrece el Avenida. Pero se notó el apasionamiento de todo el equipo de la compañía, que hasta disimuló detalles que pueden mejorarse o evitarse: los sobretítulos -muy difíciles de leer-, los 15 minutos de demora en el comienzo de la función, y el fotógrafo que desde el palco 1 molestó constantemente con el ruido del disparo de la cámara. Martin Wullich

Fue el 26 de septiembre de 2015
Teatro Avenida
Av. de Mayo 1222 – Cap.
(011) 4381-0662
verdilirica.org

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