SUBLIME GRACIA, giro radical

La historia de John Newton y un himno inmortal en versión de Dunin Mech

En la tercera entrega del ciclo Dunin Mech (“en casa”), Pablo Guiragossian, director de Guiragos.com, nos cuenta sobre un hermoso himno que vive en las memorias de muchos, en especial de los fieles cristianos, desde hace siglos. Con él mismo en el violonchelo, Lucas Bartolomé en violín, Elizabeth Rivainera en viola y Esteban Amigó en piano, los acordes de Sublime gracia, de un tal John Newton, siguen haciendo vibrar los corazones de muchos, sean creyentes o no.

Hace muchos siglos, Ezequías, rey de Judá, “hizo lo recto ante los ojos de Jehová”, a diferencia de Acaz, su padre. Ezequías restableció el culto del templo y realizó una reforma en el sacerdocio. Tiempo más tarde, el profeta Isaías le anunció lo siguiente: “Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”. Ezequías oró a Dios, quien le respondió que le añadiría quince años a sus días. Si hubiera que ubicar alguna figura en las antípodas del rey Ezequías, quizás ese alguien sea John Newton (1725-1807).

Oscuro traficante de esclavos, maledicente y rebelde, John Newton, como el justo Ezequías, experimentó la misericordia y el perdón de Dios en su vida. Y no se quedó solo con eso. Para poder casarse con Mary Catlett, el amor de su infancia, aceptó someterse a la autoridad. Fue ordenado sacerdote en la Iglesia Anglicana, desempeñó un papel clave para la abolición de la esclavitud en su país, y compuso la letra de uno de los himnos más bellos y más perdurables de la historia del cristianismo.

La vida de Newton estuvo plagada de situaciones extremas. Huérfano de madre a temprana edad, aprendió el oficio de navegante al lado de su padre. Rebelde con o sin causa, desertó, fue humillado y degradado. Luego se introdujo en el bajo mundo del comercio de esclavos, y en un viaje en barco, casi naufraga a causa de una terrible tormenta. Ese fue su momento bisagra, pero la conversión no fue instantánea. Previo a la tormenta, Newton había estado leyendo The Christian’s Pattern, un resumen de la obra de Thomas à Kempis, Imitación de Cristo. A Newton le llevó un tiempo su conversión total, y ese largo proceso dio sus buenos frutos.

Newton compuso la letra de algunos himnos, pero Sublime gracia (Amazing Grace, su título en inglés) es el que ha perdurado en el tiempo. Su letra es sencilla y a la vez profunda. Si bien se la ha asociado con melodías diversas, una sola es la que subsiste: la de una canción compuesta por el bautista William Walker conocida como New Britain. Es la melodía con la que a Sublime gracia se lo conoce y se lo canta en los cultos hasta hoy.

Sublime gracia ha trascendido lo estrictamente religioso y ha pasado a otros ámbitos. Recuérdese la película del mismo nombre sobre la vida de John Newton (encarnado por el galés Ioan Gruffudd), por dar un ejemplo. El himno también se ha usado con fines por fuera del culto: en enero de este año, el cellista Yo-Yo Ma lo interpretó como parte de los festejos por la asunción del actual presidente estadounidense, Joe Biden; cuestión muy lejana al espíritu inicial de la obra, que habla de perdón, de arrepentimiento y conversión, y no de apoyo a una fuerza política, sea cual fuere.

Es evidente que Sublime gracia no solo no ha perdido su vigencia, sino que conforme pasan los años se resignifica y sigue siendo el favorito de muchos; en palabras de Pablo Guiragossian, una “joya de la doxología”. Viviana Aubele

El significado de la letra de Amazing Grace

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