PENE PATI, un Pavarotti del Pacífico

El tenor samoano es la revelación lírica del momento

Si el estimado lector tiene pensado salir del sopor del verano porteño y buscar lugares más frescos y, además, es gustoso de Verdi, Nápoles puede ser una buena opción. Su belleza y su evidente conexión con la ópera son coronadas por el hecho de que esa ciudad italiana cuenta con uno de las salas líricas más célebres del mundo: el Teatro di San Carlo. Es justamente allí que los operómanos podrán darse el gusto de disfrutar Rigoletto durante este enero. Quizás, hasta crean estar escuchando al mismísimo Luciano Pavarotti encarnando al malvado Duque de Mantua. Pero a no confundirse. El samoano Pene Pati  es quien se pondrá sobre los hombros este papel, que en 2017 había marcado su debut en el San Francisco Opera.

Fue justamente en San Francisco donde Pati se formó como tenor, aunque su vocación musical viene de familia. Desde su infancia en Samoa, Pene (pronúnciese peni) escuchaba a su padre cantar y tocar la guitarra. En familia cantaban (¡y siguen cantando!) melodías ancestrales, y todo eso fue moldeando su ser y su futura vocación. Pati padre y Pati hijo no son los únicos de la familia que cantan y tocan instrumentos, sino que Amitai -hermano de Pati hijo- es también tenor, y Moses Macay -su primo- es barítono. Desde 2012 conforman el trío Sol3 Mio, fusionando lo clásico y operístico con lo popular y con temas nativos de las islas del Pacífico. Pati, además, está casado con Amina Edris, soprano de origen egipcio.

De timbre claro y brillante, voz generosa, enorme simpatía y un talento perfeccionado gracias al Adler Program de la Ópera de San Francisco, Pati ha sido catalogado en 2022 como el tenor más excepcional que se haya descubierto en la última década. También, hace algunos meses, lanzó su primer álbum solista, en exclusividad con Warner Classics. Junto con la Orchestre National Bordeaux Aquitaine, dirigida por el maestro Emmanuel Villaume, Pati se mueve cómodamente por un repertorio clásico y muy frecuentemente interpretado aunque también se da lugar para aquellos compositores y obras menos habituales. Arias de Rigoletto o El elixir del amor conviven en este estupendo primer trabajo con, por ejemplo, Les Huguenots (Meyerbeer) o incluso rarezas como La batalla de Legnano (Verdi) o Moise et Pharaon (Rossini) y acaso un menos frecuente Jocelyn (Godard).

Los distintos repertorios abordados por Pati lo muestran haciendo gala de un singular dominio propio, de la soltura de un artista de alma que ya ha estado a cargo de papeles operísticos de mucho peso. El tenor samoano ha sido galardonado en más de una ocasión, y el 2023 lo espera con una intensa actividad en lugares tan lejanos de su Samoa natal como Nápoles, Barcelona o París.

Además del mencionado Rigoletto, en su agenda figuran La favorita (Donizetti), Manon (Massenet) o La Bohème (como Rodolfo). Al menos, hasta mediados de 2023, tal como figura en su sitio web. Y nosotros, humildemente, nos preguntamos si el maestro Pati no podría darse una vuelta por Latinoamérica y así deleitarnos en nuestro querido primer coliseo. Viviana Aubele

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