Grandes valores del tango – Conducción: Silvio Soldán – Elenco: Guillermo Fernández, María José Mentana, Alberto Bianco, Roxana Fontán, Nestor Rolán – Cantantes invitados: Guillermo Galvé, María Garay, Raúl Lavié, Chiqui Pereyra, Luis Filipelli, Hugo Marcel, Amelita Baltar – Dirección musical: Lisandro Adrover – Dirección: Diego Romay
Dicen que en la calle Corrientes, por unos días, caminan unos muchachos que fueron y son los grandes valores del tango. También cuentan que desde los balcones saludan Tito Lusiardo, Julián Centeya, el Gordo y el único dueño de “la angosta”, Carlitos. Por eso hay que acercarse a otros balcones: los palcos y plateas del Astral, para ver en vivo a la barra de Soldán.
Sí, porque fue Silvio Soldán, impecable locutor, conocedor, autor y apasionado de todos los estilos del tango, el emblema de la creación de Alejandro Romay. Esa que estuvo varias décadas en la TV argentina y que despertó en Diego Romay -su hijo- el impulso de verla en vivo.
“¡Grandes valores del tango, el programa récord de la televisión argentina!”, decía Soldán y lo vuelve a decir sin exagerar. Atrás, una orquesta de doce músicos y formación bien tanguera. Al frente, el bandoneón del director, Lisandro Adrover, al que es un lujo oír decir en vivo una vez más “¡un, dos, tres…!”. Diez bailarines dibujaron el piso en cada entrada. Ellas, con tres cambios de vestuario, fueron pinturas en el escenario.
Una pantalla iba y venía con momentos de antes y los recuerdos que levantaban aplausos: el Polaco, Virginia Luque, Rufino, Morán, el Pichi Fabián y el Chiqui Pereyra… Abrió Guillermo Fernández, tan chico como antes y una voz intocable. En cada paso, ellos iban y venían, Alberto Bianco, Guillermo Rolán, Roxana Fontán y María José Mentana, la que hace algunos años integró Las Tres Marías, con María Garay y María Graña. Guillermo Galvé, el cantante invitado, conmovió con su interpretación de La última curda, hasta que llegaron los clásicos del programa, es decir los duetos y los valsecitos. Cantaron todos.
No faltó tiempo para el humor. Después de un dúo, Soldán se arrimó a Alberto Bianco y a Guillermo Rolán, a los que interrogó duramente. Preguntó: “¿Ustedes tienen parientes en el country de Devoto?”. “Ajá”, le contestaron.
“Bueno Silvio, uno es mi tío, ¡por robar una farmacia!», dijo Rolán.
“Bueno Silvio, otra es mi hermana, ¡por un pollo!”, agregó Bianco.
Entonces, ante la inquisición del conductor, los cantantes preguntaron
“¿Y usted Silvio también estuvo en cana, por qué?”.
“¡Por pelotudo!”.
La figura de la noche fue un conmovido Soldán, quien se llevó la ovación más larga, esa que no pudieron interrumpir ni “Un corte, una quebrada y enseguida volvemos…”, ni “Héctor Peres Pícaro, el trébol de la buena suerte”. Pero, al entender de este cronista, en la cuenta lo empató el público. Es que hubo una afición entregada, que se puso de pie para aplaudir y aplaudirse, para mostrar que siempre está. Más cuando le devuelven lo suyo, porque ayer se sintió como en casa, frente a la pantalla.
Final con todo, porque todos se despidieron con Luces de mi ciudad, la maravillosa música de Mariano Mores que se estrenó en ese mismo teatro. Sí, un himno que apunta lejos, tan lejos como el tango. Mariano F. Wullich
Se dio hasta 2 de octubre 2022
Teatro Astral
Av. Corrientes 1639 – Cap.
(011) 4374-5707
Entradas por Plateanet
Silvio Soldán en Wikipedia
Diego Romay en Alternativa








Comentarios