DORADAS, entre el brillo y el paso del tiempo

Actrices que valen oro revisan sus trayectorias y cuestionan prejuicios en una puesta que combina ironía y reflexión

DoradasElenco: Cristina Alberó, Marta Albertini, Judith Gabbani, Carolina Papaleo y Ginette Reynal –  Iluminación: Eli Sirlin – Vestuario: Verónica de la Canal – Escenografía: Martín Roig – Guion: Inteligencia Artificial – Dirección: José María Muscari

Tal como en otras oportunidades —Póstumos, Escoria—, José María Muscari convoca a  protagonistas de las décadas del 70, 80 y 90, con recorridos sólidos en teatro, cine, televisión y pasarelas de la Argentina. Cinco figuras de amplia trayectoria regresan al centro de la escena en una propuesta que combina evocación, ironía y celebración del oficio. Por primera vez se presentan en el Teatro Nacional Cervantes, que les abre las puertas de uno de los espacios más emblemáticos de nuestra cultura.

Sobre el escenario, Cristina Alberó, Marta Albertini, Judith Gabbani, Carolina Papaleo y Ginette Reynal despliegan presencia, afirman su personalidad y encuentran en su experiencia escénica uno de los principales soportes del espectáculo.

El dorado, eje conceptual de la obra, funciona como símbolo de consagración —medallas, brillo, reconocimiento—, pero también deja entrever las marcas del paso del tiempo. Desde el inicio se explicita que el guion cuenta con la colaboración de inteligencia artificial, un dato que, lejos de resultar accesorio, suma una capa de lectura. No se trata de un recorrido por el anecdotario superficial del espectáculo, sino de un espacio donde estas actrices revisitan momentos significativos de sus carreras y reflexionan sobre una época de grandes producciones que hoy parece lejana.

El esplendor de la calle Corrientes intenta sostener el glamour de otras épocas. Antes, los actores se daban el lujo de comer en grandes restaurantes de la zona; hoy apenas alcanza para una pizzería, ironizan las actrices. Aun así, celebran la oportunidad de volver a mostrarse, de confirmar la vigencia de sus carreras y de reafirmar su lugar sobre el escenario. Una de ellas lo sintetiza con claridad al responder por qué no aparece en cine o televisión: “Es porque estoy haciendo teatro”. Todas ocupan ahora el Salón Dorado del teatro, en la sala Luisa Vehil.

El vestuario de Verónica de la Canal potencia la presencia de las Doradas con un despliegue visual llamativo. La escenografía de Martín Roig construye un universo acorde al sentido de la obra con predominio del dorado. En un trabajo muy acertado, caballos, plantas, referencias kitsch y arte oriental enmarcan con eficacia el trabajo actoral. 

También hay una reivindicación de los géneros tradicionalmente considerados menores, como la telenovela. La afirmación que surge desde el escenario resulta contundente: “No hay géneros menores: las cosas se hacen bien o no se hacen”. En ese sentido, la obra pone en valor recorridos que lograron una fuerte conexión con el público. Lo que comparten con la audiencia conserva ese peso. La interacción con el público y los pasajes musicales aportan dinamismo.

En conjunto, Doradas se presenta como una reflexión sobre la fama, el paso del tiempo y las emociones que se sostienen —o se disimulan— frente a la mirada ajena. Milly Vázquez

Jueves a domingos a las 18
(hasta 24 de mayo de 2026)
Teatro Nacional Cervantes
Libertad 815 – CABA
Entradas por Alternativa o en boletería del teatro
José María Muscari en este Portal

Vota esta nota

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación / 5. Recuento de votos:

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Publicado en:

Deja una respuesta