La pregunta que da título al nuevo disco de la Orquesta Típica Di Pasquale no busca una única respuesta, sino abrir el juego. ¿Qué pasa con la música popular hoy? es un proyecto que pone en diálogo al tango con múltiples géneros y tradiciones, en un cruce poco habitual dentro de la escena actual. El resultado amplía la paleta sonora: a los clásicos violines, bandoneones, piano y contrabajo se suman guitarras, baterías, tambores de candombe, instrumentos de viento y voces diversas.
La orquesta, surgida en 2019, reúne a doce músicos y convoca en este disco a 23 invitados de alto nivel. El trabajo es fruto de tres años de conciertos en los que el grupo impulsó un ciclo dedicado a pensar —y hacer sonar— la música popular contemporánea. “Es un disco en el cual una orquesta de tango se encuentra con referentes de diferentes géneros como el chamamé, folklore, huayno, jazz, rock o candombe, entre otros, y busca tender un puente entre ellos y la orquesta típica, formación emblemática del tango”, explica Juan Ignacio Di Pasquale, director, pianista, compositor y arreglador del proyecto.
¿El repertorio combina versiones y obras nuevas?
Son todos temas de autoría o pertenecientes al repertorio de los artistas invitados. Pero ya estamos proyectando un segundo volumen en el que, además de arreglos, queremos sumar composiciones creadas en colaboración entre la orquesta y los nuevos invitados. La idea surgió a partir de una charla con el ingeniero de mezcla y mastering Ariel Lavigna, y nos resultó muy estimulante.
Juan Ignacio, ¿realizaste todos los arreglos?
Sí, con colaboraciones puntuales de Joaquín Sterman, primer bandoneón de la orquesta, en dos temas. Fue una experiencia muy enriquecedora. Me gusta escuchar mucha música antes de escribir, buscar referencias que me ayuden a salir de las fórmulas más cómodas.
El disco reúne a figuras muy destacadas. ¿Cómo se dio esa convocatoria?
Es algo que yo mismo me pregunto. Son artistas que admiro desde hace mucho tiempo, y poder compartir con ellos fue un sueño. En gran parte se dio de manera orgánica. El ciclo duró tres años, con más de veinte ediciones, y fue generando vínculos muy cercanos. A través de colegas como Milagros Caliva se fue ampliando una red muy fraterna que incluyó a muchos otros artistas. También influyó el compromiso con el que encaramos el proyecto. Creo que eso le dio un carácter especial a una propuesta que no es habitual: las orquestas de tango actuales no suelen dialogar con otros géneros.
El espectáculo se presenta en tres fechas. ¿Por qué eligieron ese formato?
Por varias razones. Por un lado, queríamos recuperar el espíritu del ciclo, en una sala pequeña que permita cercanía con el público y un sonido más acústico. Por otro, el disco tiene 23 invitados, todos con agendas muy exigentes. Reunirlos a todos en una sola función sería prácticamente imposible.
¿Cómo se articula el tango con lenguajes tan diversos? ¿Hay un hilo conductor?
Sí, hay dos. Por un lado, la propia formación instrumental, que remite a la sonoridad de la orquesta típica. Por otro, la gestualidad tanguera de los músicos, que aparece de manera casi inconsciente. Entiendo al tango como una alquimia de elementos: instrumentos, armonía, contorno melódico, articulación. Todos esos componentes se combinan y generan una identidad. En este repertorio, esa lógica se traslada a músicas de otras tradiciones: no suena un tango en sentido estricto, pero hay formas de frasear, acentuar u orquestar que provienen de ese lenguaje.
¿Cómo nació la orquesta y por qué este disco ahora?
La orquesta se fundó con la idea de interpretar tangos propios y trabajar sobre repertorio contemporáneo. Con el tiempo empezaron a aparecer otros ritmos en la composición. Este disco refleja mejor lo que somos hoy, después de tres años de intercambio con músicos de distintas escenas. Incluso tenemos grabado un disco instrumental de tangos propios, pero decidimos priorizar este material.
El ciclo que dio origen al proyecto también partía de una pregunta. ¿Qué los impulsó?
Teníamos ganas de abrir el juego y generar un espacio donde convivieran distintas estéticas y públicos. Que quien va a escuchar a Daniel Maza se encuentre con una orquesta de tango, y viceversa. Nos movió la curiosidad y la afinidad con artistas de otros universos, más allá de los géneros.
Entonces, finalmente, ¿qué pasa con la música popular hoy?
Pasan muchas cosas. Es como una estructura infinita, donde cada género contiene múltiples mundos. Me siento privilegiado de poder escuchar hoy a artistas como Inés Cuello, Marcelo Moguilevsky o el propio Maza. La música popular no está necesariamente ligada a lo mainstream, sino a la cultura en su sentido más amplio. Es una construcción colectiva, que nace desde abajo. El desafío es cómo sostenerla sin que se vuelva una pieza de museo, cómo acercarla a nuevas generaciones y generar espacios reales de encuentro.
¿Qué expectativas tienen para las presentaciones en La Carbonera?
Esperamos que sean espacios de encuentro entre artistas y públicos diversos. Cada noche va a ser distinta, con cruces únicos. Queremos que sea una experiencia viva y seguir impulsando este tipo de proyectos.
Se dio hasta 26 de mayo 2026
La Carbonera
Carlos Calvo 299 – San Telmo- CABA
Músicos:
Martes 12: Pipi Piazzolla + Damian Fogiel, Luciana Jury, Nacho Mozetic, cuarteto de vientos más Daisy Lombardo invitada especial.
Martes 19: Daniel Maza + cuerda de tambores, María Pien, Carmén Sanchez Viamonte más Tilsa Llerena invitada especial.
Martes 26: Carlos Moscardini, Dúo Bote (Flor Bobadilla Oliva y Abel Tesoriere), Marcelo Moguilevsky y Sebastián Esposito más Julia Moscardini invitada especial.
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