EL SUAVE CORO DE LOS REPUDIADOS, de Norberto José Olivar

Mordacidad lacustre, humor negro y fina ironía en el libro del autor venezolano

El suave coro de los repudiados Autor: Norberto José Olivar – Publicación: AB Ediciones, Universidad Católica Andrés Bello –  Caracas, 2025 (primera edición) – Páginas: 117 

“El deber de toda madre es morir”. Así comienza —de manera desapasionada, con una distancia emocional abrumadora y como parodia del personaje de Albert Camus—, Una muerta maravillosa, primer relato de El suave coro de los repudiados, el reciente libro de Norberto José Olivar. Sin medias tintas, el autor nacido en Maracaibo en 1964 abre el juego para exponer con crudo sarcasmo los hechos inevitables de la vida.

A modo de diario, Una muerta maravillosa juega con el tema de la corruptibilidad física y moral,  y con la decadencia individual y colectiva. Con un notable manejo del humor negro, los diálogos desnudan los miedos más íntimos de todos, creyentes o no. El lenguaje llano y directo contrasta con la enorme complejidad de los personajes y sus luchas cotidianas contra la miseria, el hambre, la constante pérdida de dignidad y un existir que raya en el absurdo.

El suave coro de los repudiados, relato que da nombre al libro y a su primera sección, utiliza como telón de fondo la peste de Wuhan para recrear un escenario orwelliano con destellos de Aldous Huxley. Se trata de una sátira de la pandemia en la que se desdibujan las fronteras entre lo real y lo irreal. Es una crítica despiadada a un régimen revolucionario cuyos planes malévolos el narrador y otros singulares aliados intentan desbaratar, en una empresa de dudoso éxito. Los repudiados, caídos de un sistema perverso, conforman un ensamble de voces con más coraje que fuerza, en conflicto constante con la corrupción estatal, la alienación y las dificultades de la vida cotidiana en un país devastado.

La segunda sección del libro, Otros asuntos escabrosos, reúne tres relatos. En La espera se vivencia la desesperación de la ausencia. La bruja propone un regreso a los temores de la infancia, pero también al despertar de la adolescencia y a la toma de conciencia de sí. Ambientado en los sucesos de diciembre de 2001, Un cuento de horror porteño enlaza el Río de la Plata con el Lago de Maracaibo: en un bar de Villa Crespo se encuentran un periodista de prensa amarilla y un supuesto chupasangre. Regresa aquí el vampirismo, leitmotiv de su novela Un vampiro en Maracaibo (2008). El amor, el deseo de inmortalidad y la supervivencia se despliegan en una charla de bar atravesada por múltiples referencias a William Shakespeare.

Estas y otras intertextualidades, que el autor —residente en Argentina desde hace varios años— maneja con inteligencia, abundan sin resultar agobiantes. Cada una aparece en el momento justo y funciona como un remate preciso. Así ocurre en el último párrafo del libro, donde se cita a Miguel de Unamuno: “lo real, lo realmente real, es irracional”, un colofón impecable para un volumen en cuya atmósfera surrealista se entreveran chispazos de humor cáustico, lo grotesco y una melancolía persistente por un país desgarrado por sus propios dolores. Viviana Aubele

El suave coro de los repudiados en IG
AB Ediciones

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