SAÚL COSENTINO, 88 años de música

El Nuevo Tango celebra la vida y obra de este gran maestro argentino

La ciudad de Buenos Aires, ciudad de la furia, tiene de todo. Tiene afectos, tiene poesía, tiene historia y también postales que duelen, que van más allá de los habituales problemas de tránsito, los precios remarcados una y mil veces o el malhumorado apuro de la gente. Pero tiene también cierta identidad mística, una suerte de poética que a veces se manifiesta como una expresión del dolor, otras de la esperanza, o bien se traduce a veces como una poética indescifrable. Una poética que, trasladada a la dimensión de lo musical, se traduce en la música del tango. Saúl Cosentino es uno de los hacedores de esta poética.

El propio maestro nos cuenta que de niño comenzó escuchando tangos tocados al piano por su madre, para luego aprender a tocar el acordeón en el colegio secundario. Tocaba canciones italianas -de moda en aquel momento- y algunas canciones que comenzaba a componer. Al mismo tiempo que avanzaba con la música se recibió como piloto comercial en la Escuela Nacional de Aeronáutica, y durante 26 años se dedicó a esa profesión, para retirarse como comandante de Boeing 707 en 1990.

En lo que se refiere a la música, fue el disco Sinfonía de tango, que Astor Piazzolla había grabado en Francia, lo que marcó un antes y un después en su carrera. En aquel entonces Cosentino estudiaba Armonía con Carlos García y había comenzado a escribir algunos tangos modernos. García le presentó a Piazzolla, quien escuchó con atención varias de sus piezas, dándole indicaciones diversas, para mejorarlas. Los dos se hicieron amigos. Finalmente, un día del año 1970 Cosentino le presentó un trabajo que acababa de componer: su Tango barroco.  Piazzolla escuchó atentamente y al terminar la pieza le dijo que no tenía absolutamente nada para corregirle. Dice Saúl Cosentino que ese día se recibió de compositor.

A punto de cumplir sus 88 lúcidos y jóvenes años, y con motivo de haberse editado el disco titulado El Nuevo Tango, que compila algunas de sus obras más notables, interpretadas por Diana Lopszyc y Daniel Goldstein en piano, junto a la violinista húngara Katica Illényi, tuvimos ocasión de conversar con Saúl Cosentino, Miguel Zagorodny -responsable del sello editor Virtuoso Records-, y con los pianistas intérpretes.

KATICA ILLu00c9NYI Plays SAu00daL COSENTINO - El Nuevo Tango - full album

Podríamos empezar por preguntarnos qué es el tango. Si es una música popular o si también puede ser académico, o qué significa en relación a nuestra idiosincrasia porteña. Pero también está la pregunta, a partir del título de este nuevo disco, de si hay realmente un nuevo tango o, por el contrario, muchos nuevos tangos.

Saúl Cosentino: Yo creo que el tango es algo que nos representa no sólo a los porteños, sino a los argentinos en general, en todo el mundo. En cuanto al título del disco… es algo divertido: hablamos en este caso de El nuevo tango, pero porque así se llama una pieza que compuse con Osvaldo Tarantino, hace muchos años. Lo interesante es por qué le pusimos este título. Y le pusimos así, porque Tarantino me preguntaba, una y otra vez: “¿qué nombre le ponemos al nuevo tango?” Y yo le decía, “no sé”; pero después también le preguntaba a él: “¿qué nombre le ponemos al nuevo tango?” Y bueno, al final quedó ese título. Pero sí, creo que hay muchos compositores que están escribiendo en una onda muy distinta a la del tango de la década de 1940, que vendría a ser el tango tradicional.

Pero distinta también a la onda del Nuevo Tango propuesto en su momento por Piazzolla, que fue quien pateó el tablero. A partir de ese momento, muchos compositores se volcaron a una suerte de postpiazzollismo; otros, en cambio, siguieron buscando lenguajes propios.

SC: Claro. Muchos lo copian, siguen la onda de Piazzolla… Pero ese no es mi caso. Creo que mi música es distinta a la de Piazzolla. Y de hecho una vez se lo pregunté a Astor: ¿vos creés que yo hago música parecida a la tuya? Y él mismo me respondió que no, que de ninguna manera. Y la verdad es que él seguía otras corrientes.

No hay dudas en cuanto a que tu música tiene una identidad que es claramente porteña, pero al mismo tiempo absolutamente personal. ¿Cómo surgió la idea de grabar este disco en el marco de un sello que fundamentalmente se dedica a las músicas académicas?

Miguel Zagorodny: En un primer momento la idea surgió de Daniel Goldstein. Yo fui convocado para grabar, lo cual se hizo de un modo bastante particular, porque primero se registraron los violines, en Hungría, y después los pianos acá, en Buenos Aires. Por lo general se hace exactamente al revés, porque el violín es el que suele tener la melodía, sobre la base de los pianos, que en este caso también tienen de todos modos muchísimo protagonismo. Fue un trabajo arduo, y los pianistas hicieron un trabajo increíble, tocando sin metrónomo. Y estando allí, en medio del trabajo de grabación, surgió la posibilidad de que Virtuoso fuese el sello responsable de editar el disco. Es verdad que nosotros nos dedicamos más que nada a la música clásica; pero los arreglos que el maestro Cosentino hizo para este álbum realmente pueden interpretarse como si fuese música clásica.

Sinceramente, cuando uno escucha el disco resulta difícil poner un límite claro que permita distinguir si se está en presencia de un álbum de música popular o de música académica. Una pianista que también suele abordar la obra de Cosentino, Nélida Sánchez, sostiene que es música clásica hecha en Argentina. Pero me gustaría la opinión de los pianistas presentes.

Diana Lopszyc: En mi caso, éste es el segundo disco que tengo el gusto y el honor de grabar con músicas del maestro Cosentino. Y en el álbum anterior, con piezas para piano, que se presentó en 2019, sucedió lo mismo: fue nominado en los Premios Gardel como mejor disco de música clásica, porque bordeaba estas dos estéticas que el maestro aborda magníficamente, haciendo difícil inclinarse por una u otra. En este segundo disco, en el que tuvimos que hacer esta tarea hermosa de dúo de pianos con Daniel, tuvimos una conexión increíble: no nos mirábamos y ya estábamos pensando lo mismo, atacando al mismo ritmo, con un mismo toque… Hemos trabajado de una manera muy armónica, muy inspirados por la obra del maestro, pero abocados a la tarea con el concepto que uno tiene para la música de cámara. Porque en la escritura los dos pianos se entrelazan tan bien, que uno no puede distinguir cuándo empieza uno y termina el otro, además del violín de la maravillosa Katica Illényi, que es realmente impresionante.

Daniel Goldstein: Este proyecto nació durante la pandemia, por una iniciativa conjunta de Katica y mía. Pero más allá de lo que ya dijo Saúl en relación al título del disco, en realidad no se trata de tangos. Estamos ante una música universal, académica, muy bien escrita. En los conciertos que estuve dando en Europa, los programas incluyen obras de Cosentino junto con Falla, Albéniz, Mozart o Ginastera. Y así como nosotros no somos músicos de tango, creo que Saúl Cosentino tampoco lo es. Pero como Katica es europea, a pesar de que el acercamiento pianístico no es tanguero, el título tuvo que ver con caracterizar de alguna manera el álbum, que en Europa va a identificar mejor el hecho de que se trata de músicas argentinas.

SC: Escuchando a Diana y a Daniel, pienso que hay varios músicos y pianistas que tocan cosas mías, no digo aquí, sino en Europa, y allá ellos lo ven como música argentina, y lo asocian enseguida con el tango. Para mí, la verdad, no tiene tanto que ver con el tango, pero así lo ven ellos. Para mí es música argentina. Con un aire a tango, en todo caso. Hay varias pianistas rusas que tocan mi música, que al parecer tiene cierta conexión con la música rusa; lo mismo que con la música húngara, lo que explicaría lo bien que la toca Katica Illényi en este disco. 

SAu00daL COSENTINO  85 au00f1os -  Concierto Documental

 

Para celebrar los 88 años de vida de Saúl Cosentino, la Fundación El Sonido y el Tiempo inaugura su ciclo de cinco conciertos con un homenaje al maestro. Actuarán al piano Daniel Goldstein, Mirta Herrera, Diana Lopszyc, Nélida Sánchez, Natalia González Figueroa y Manuel Fraga, además de la violinista Édua Zádory.

Sábado 25 de marzo a las 19.30
Fundación Beethoven
Av. Santa Fe 1452 – Cap.
Entradas disponibles

Más información sobre Saúl Cosentino
Fundación El Sonido y el Tiempo
Saúl Cosentino en Spotify

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