MUSEO DE LOS CORRALES VIEJOS, peculiar casona

Es una sorpresa tras otra, sobre todo por la variedad de objetos exhibidos

No hace falta viajar a épocas pretéritas para ver elementos históricos u olvidados. Sólo hay que acercarse al fascinante Museo de los Corrales Viejos de Parque de los Patricios, institución privada sin fines de lucro, fundada por Don Oscar Marotta el 25 de Mayo de 1966. Junto a Jorge Osvaldo Fernández, se pusieron un objetivo: “Conservar  hechos, memorias y objetos de nuestro pasado para las generaciones futuras”.

La casa recibe al visitante con una frondosa glicina en su patio colonial, donde hay esculturas de Hilario Vozzo, murales en cerámica de Nicolás Bustos, carteles antiguos de plazas públicas y dos cañones históricos. En un salón contiguo se destacan obras de Mario Zampini, Julio César Vergottini o Justiniano García, preludio del acceso al Gran Salón Sanmartiniano, sede de actividades de la Fundación de los Corrales Viejos y la Asociación Cultural Sanmartiniana de Parque de los Patricios. Vale la pena visitar todo, en un recorrido de unas 3 horas.

El Salón de Teléfonos presenta una colección que supera los 480 exponentes de diversas épocas y estilos, e incluye una pequeña muestra de aparatos celulares.  Pasando las rejas de la casa de Estercita, la pebeta más linda de Chiclana, se accede a la colección que homenajea al General Don José de San Martín.

Hay una réplica del sable corvo donada por la Casa Militar, una reproducción exacta y precisa en escala del Convento de San Carlos con las formaciones originales del ejército presto a combate y la formación original de la Banda Militar “Fanfarria Alto  Perú”, obras de Carlos Gabriel Roumé. También hay un sable del Ejército Libertador de los Andes, bustos, pinturas, membretes personales y filatelia, junto a una colección numismática y medallística sanmartiniana.

Subiendo una escalera, aparecen Las Muñecas de Elvira, en reconocimiento a la dedicación y trabajo de su creadora, Doña Evira Fernández. Son 700 ejemplares de diversos orígenes: francesas, inglesas, italianas, alemanas, Kewnies en celuloide y porcelana, junto a los famosos muñequitos de las roscas de reyes. También hay matrioshkas rusas, muñecos orientales y africanos en porcelana, gnomos de guta-percha, mobiliarios y vajillas, las famosas Lenci hechas totalmente de paño italiano y personajes de los ritos paganos brasileños.

En las entrañas subterráneas del Museo de los Corrales Viejos hay una cava de vinos y otras bebidas espirituosas, un aljibe, una colección numismática argentina, otra de utensilios de cocina, elementos y manuscritos gauchescos, una colección de mates de porcelana europea y plata, abanicos, carteras, dedales, cajitas, peinetones, reproductores musicales, fósiles y elementos indígenas. El piso está decorado con los viejos adoquines de algarrobo que tenía la Avenida de Mayo en el 1900.

Detrás de un gran pórtico de hierro fundido y vidrio está la colección de whiskies, que tiene más de 800 etiquetas de diversos países (Escocia, USA, Japón, España, Italia, Argentina, etc.), ejemplares insólitos y auténticas piezas de colección. Allí hay un inventario actualizado, además de una nómina de certificados expedidos por las destilerías escocesas más importantes, que reconocen al Museo como uno de los destacados coleccionistas de la República Argentina.

Pero el museo también alberga envases de aguas o gaseosas no tan antiguas y quizás en venta en algún rincón de Buenos Aires porque, tal como piensan sus creadores, organizadores y cuidadores, mañana serán antiguas, y más vale incorporarlas tempranamente. Así se va incrementando el acervo de este singular y vernáculo museo.

Otro pequeño espacio guarda la Colección de Premios Militares, Medallas Históricas y Distinciones, que custodia los más diversos exponentes de la Historia Militar Argentina, tomando como punto de inicio las condecoraciones otorgadas por el Reino Español en ocasión de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. Otro piso cuenta con medallas y condecoraciones de la Ciudad y el  barrio, y una colección de objetos personales del ex Intendente Saturnino Montero Ruiz.

En el Museo de los Corrales Viejos también hay objetos antiguos de nuestros usos y costumbres, sifones nacionales e importados, máquinas de afeitar, calentadores, pastilleros, remedios, lociones, fósforos, salivaderas, encendedores, naipes, ceniceros y jabones, como para reavivar la nostalgia y mantener la memoria. Martin Wullich

Museo de los Corrales Viejos
Zavaleta 140 – Cap.
(011) 4308-0056
www.corralesviejos.ar

Entrada libre y gratuita sin previa inscripción
Niños en compañía de un adulto
No se permiten comida ni mascotas
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