ANNA NETREBKO Y YUSIF EYVAZOV, un show

La pareja de cantantes en un espectáculo que evolucionó alegremente gracias a ella

Anna Netrebko y Yusif Eyvazov (soprano y tenor) – Ciclo: Grandes Intérpretes – Piano: Angel Rodríguez – Violín: Freddy Varela Montero

Con una cierta puesta en escena, simple pero bien diseñada, que agregaba gracia al escenario del Colón -aunque no estuvieran prendidas las velas-, se inició el esperado recital de Anna Netrebko y Yusif Eyvazov, tal como había ocurrido hace cuatro años. Ella entró como si nada, sin aires de diva, sino aprovechando un público que la ama y que la aplaudió y vivó de comienzo a fin. Tomó un libro que estaba sobre la escenográfica mesa y como si lo leyera comenzó a recorrer el escenario, del cual no dejó de pisar rincón alguno durante el recital.

El programa elegido para la primera parte -que duró una hora- fue bastante aburrido, y con canciones rusas de poco atractivo, aun con compositores como Rimsky-Korsakov, Rachmaninoff y Tchaikovsky. Inició ella con cuatro piezas, a las que siguió él con otras tantas, y se intercambiaron hasta completar las 15 previstas e impresas en hoja aparte en el programa de mano debido a los cambios que hubo hasta el mismísimo día de la función.

El pianista cubano Ángel Rodríguez fue un acompañante impecable e inmaculado, con un conocimiento y una experiencia notable en estas lides. No se quedó atrás Freddy Varela Montero, sumando su violín en algunas arias.

Con un cambio de vestido y más histriónica que nunca, la Netrebko reapareció en la segunda parte, exultante y salerosa, cantando Depuis le jour -de Louise, de Charpentier- en forma particularmente subyugante, a tal punto que fue interrumpida antes de terminar. Hablando de interrupciones, hubo celulares rebeldes y camaritas intempestivas, que se fueron agudizando hacia el final, como tomando confianza. Después de Kdyz mne stará matka, de Dvorak, muy bien cantada y divinamente acompañada, comenzó la seguidilla de canzonettas de Tosti, Gastaldon, Leoncavallo y De Curtis, cuyas interpretaciones oscilaron entre lo bueno y lo desparejo.

Mientras ella se meneaba y exhibía sus dotes dancísticas, apareciendo incluso raudamente por el fondo de la escena, Yusif Eyvazov se esforzaba por llegar hacia el final con su voz entera para hacer juntos la célebre Non ti scordar di me. Si bien él ha mejorado desde su visita anterior, es claro que aún tiene que trabajar no solo su expresión y su emisión, sino su memoria para evitar portar consigo el expediente de partituras.

Así y todo, Anna Netrebko es ella misma y demuestra que lo que no puede lograr vocalmente, por error, omisión o desafinación, lo hace con una seducción inenarrable y una alegría in crescendo que encanta a la gran mayoría. Desde que revoleó sus zapatos y se pavoneó sonriente y descalza por el enorme escenario, los asistentes multiplicaron los aplausos, los bravos, las sonrisas, que hicieron eclosión con los bises: Meine Lippen sie kussen -Léhar- en la voz de ella, y Granada en la ya cansada voz de Yusif, que aún en ese clásico debió leer la partitura. Martin Wullich

Fue el 21 de noviembre de 2022
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7100
teatrocolon.org.ar

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