XIAYIN WANG, señora pianista

Ciclo de tres recitales a beneficio de la Fundación María de los Angeles

Suele decirse que los pianistas provenientes de China, en general, se caracterizan por tener un enorme virtuosismo técnico -gestado en rutinas de práctica instrumental por demás rigurosas e intensas- pero que no siempre esta capacidad viene necesariamente acompañada por una sensibilidad acorde. En cualquier caso, debe señalarse que existe una brecha cultural en lo que a manifestación de ciertas sensibilidades se refiere, cuando comparamos nuestra manera de ser y de expresarnos y las formas y costumbres que son propias de oriente. Y muchas veces esto se puede ver razonablemente reflejado en el arte. Sin embargo, y más allá de algunos matices, este preconcepto no parece aplicable a la labor que hemos podido apreciar de Xiayin Wang.

Con el título -algo pretencioso- de Las mejores pianistas del siglo XXI, la Comunidad Amijai organizó un ciclo de tres recitales, que completarán el 10 de agosto la georgiana Khatia Buniatishvili y el 7 de septiembre la rusa Svetlana Smolina. En lo que se refiere a la presentación de Xiayin Wang, lo más destacado de la noche fue su maravillosa interpretación de la Sonata Nº 2 de Sergei Rachmaninov, que combina la exigencia de un pianismo de gran destreza con una expresividad romántica absoluta, en particular durante su segundo movimiento. No hubo ningún atisbo de frialdad en esta obra, como tampoco en el bellísimo Gaspard de la nuit de Maurice Ravel con el que había concluido la primera parte del programa.

Precisa, pero en este caso sí algo más mecánica, fue su lectura de la Sonata Nº 52 de Joseph Haydn. Muy a pesar de lo señalado en el inicio de esta reseña, nos parece que es en el sentir romántico donde se encuentra el mejor desempeño de esta virtuosa pianista. Y aunque sabemos que ha sido duramente criticada por sus grabaciones de la música de compositores estadounidenses, nos pareció por demás interesante su versión de la Sonata compuesta por Earl Wild (1915-2010), un colorido trabajo compuesto sobre el inicio del milenio, con diversas citas musicales que remiten a la cultura norteamericana y un movimiento final que, con toda elocuencia, se propone como una Toccata a la Ricky Martin.

A la hora del bis, y reafirmando lo dicho acerca de su afinidad con el sentir romántico, la pianista regaló una notable versión de Oblivion, de Astor Piazzolla. Seguramente valdrá la pena asistir a los dos recitales restantes de este ciclo, que colabora con parte de lo recaudado con la Fundación María de los Angeles, de Susana Trimarco. Germán A. Serain

Fue el 29 de junio de 2017
Templo de la Comunidad Amijai
Arribeños 2355 – Cap.
amijai.org

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