PROFESSOR BAD TRIP, particular viaje sonoro

El Ensamble ArtHaus y una difícil obra del italiano Fausto Romitelli creada bajo el influjo del LSD

Bryn Harrison: Cinco Miniaturas en tres partes para tres instrumentos – Luis Nieto: Swallow the Universe – Fausto Romitelli: Professor Bad Trip (Lessons I, II, III), para diez músicos y electrónica – Ensamble ArtHaus: Amalia Pérez (flauta), Federico Landaburu (clarinete), Valentín Garvie (trompeta), Pablo Boltshauser (guitarra eléctrica), Eugenio Masa (bajo), Bruno Lo Bianco (percusión), Marcelo Balat (piano), Guillermo Rubino (violín), Mariano Malamud (viola), Benjamín Báez (cello) – Director: Pablo Druker.

Asomarse al arte de una época es una manera de comprender la cultura y la sensibilidad de un tiempo. Es en este sentido que el arte contemporáneo resulta fascinante, porque es un espejo de lo que nos sucede. Es verdad que en ocasiones nos puede resultar extraño, aparentemente caótico, disonante en el caso de la música, o inclusive directamente informe. La clave en realidad es sencilla: uno no debe esperar encontrarse con una expresión similar a lo de siempre, a lo ya conocido, que viene a nosotros desde las tradiciones que nos resultan familiares. Muy por el contrario, uno debe ir dispuesto a sorprenderse, a ver a qué nuevos abismos cabe asomarse. El concierto que comentamos, digno de los tiempos que atravesamos, no defraudó en absoluto.

A pasos de Plaza de Mayo, el Centro ArtHaus es un espacio de producción e investigación dedicado a las prácticas artísticas contemporáneas. Allí funciona un espacio de exhibiciones, un auditorio de conciertos y un laboratorio de disciplinas escénicas y multimediales. Como parte de este trabajo de desarrollo de nuevas formas de experimentación expresiva, bajo la dirección general de Andrés Buhar y la dirección artística de Lucas Fagin y Daniel D’Adamo, se cuenta también el ciclo de conciertos del Ensamble ArtHaus.

El centro de esta presentación fue Professor Bad Trip, la obra más conocida y compleja del italiano Fausto Romitelli (1963-2004), que en buena medida debe su fama a haber sido creada bajo el influjo del LSD. Hay algún registro completo de la obra disponible en YouTube, pero definitivamente la experiencia de escuchar la interpretación en vivo es algo radicalmente distinto. Se trata de una trilogía inspirada en textos de Henri Michaux basados en sus exploraciones alucinógenas, perseguidas luego por el propio compositor. La alteración perceptiva se adivina en lo que se escucha, un discurso musical fragmentado, anárquico, caleidoscópico. Cada tanto surge alguna célula que nos lleva a creer que seguirá una estructura que nos resulte familiar, reconocible; pero son siempre falsas alarmas, cualquier formalismo brilla por su ausencia.

Tiene sentido: se trata de una música nacida en el contexto cultural de las subjetividades extraviadas y rotas. Puede sonarnos extraña, pero es un reflejo fiel del entorno cultural del cual somos parte. “Desde que nací he estado inmerso en imágenes digitales, sonidos sintéticos y artefactos. Artificial, distorsionada, filtrada: esta es la naturaleza del ser humano hoy” , dijo alguna vez Romitelli. Formado en el marco de la música electrónica del IRCAM parisimo y la escena del rock psicodélico, estas influencias son especialmente reconocibles en las distorsiones que, alternando con pasajes de sonido cristalino, tienen su punto más notable en los solos del violoncello. A medio camino entre lo psicodélico y lo lisérgico, los sonidos se retuercen mientras uno reconoce claves de los orígenes musicales más diversos. La densidad sonora creciente, inquietante, amenaza con desbordar a cada rato y, a pesar de lo que pudiera parecer desde una escucha ingenua, ningún elemento queda librado a la improvisación.

Una cita de Michaux viene a ayudarnos en la descripción de lo que sucede: “Cualquier droga cambia tu lugar de apoyo. El apoyo que tomaste de tus sentidos, el apoyo que tus sentidos tomaron del mundo, el apoyo que tomaste de tu impresión general de ser. Todo eso cede. Una vasta y compleja redistribución de la sensibilidad hace que todo sea extraño. Te sientes menos aquí y más allá. ¿Dónde aquí y allá? En decenas de aquí, en decenas de allá, que no conocías, que no reconoces”. Esto es lo que se supone que debe escucharse, y eso fue lo que efectivamente se escuchó como resultado de una muy buena interpretación dirigida por Pablo Druker.

Antes de la obra de Romitelli, otros dos trabajos sirvieron para preparar el clima adecuado. En el inicio, las Cinco Miniaturas en tres partes del inglés Bryn Harrison plantearon un mecanismo de relojería y sutileza, con una instrumentación interesante: vibráfono, piano y trompeta. En rigor, Harrison escribió su trabajo para cualquier combinación de trío instrumental, con un desarrollo preciso, de rigurosa sincronía, que se cierra sobre sí mismo en la forma de un signo de interrogación que armó un clima que sería ideal para lo que llegaría después.

Swallow the universe no supuso la ejecución de una obra musical, sino la proyección de una producción audiovisual firmada por el colombiano Luis Nieto. Se trata de un manga emaki, que se desarrolla emulando el soporte de un rollo pintado. El manga relata los instantes finales de un niño que sufre un accidente en una jungla de la Manchuria profunda. La inusual belleza del muchacho causa un enorme desorden en el mundo animal, pues todas las criaturas pretenden poseer al niño, al tiempo que desarrollan pasiones típicamente humanas. El corto, violento y alucinatorio, musicalizado por Marco Suárez Cifuentes y Colin Stetson, aporta una explosión de colores, delirante y psicodélica, que anticipa lo que vendrá después. Hacia el final del manga, se plantea el siguiente diálogo entre el niño moribundo y la esencia divina:

—Permíteme hacerte una pregunta antes de mi final. Dime, ¿cuál es mi propósito en la vida?

—Tú, ser humano, frágil hijo de los afanes y el azar, ¿por qué me obligas a revelarte algo que sería mejor que no supieras? Tu propósito en el mundo es algo imposible de comprender para ti. Se trata de no nacer, de no ser, de ser nada.

Germán A. Serain

PROFESSOR BAD TRIP, particular viaje sonoro

Luis Nieto: Swallow the universe

Fue el 26 de mayo de 2024
ArtHaus – Centro de Creación Contemporánea
Bartolomé Mitre 434 – Cap.
Instagram de ArtHaus
Fausto Romitelli: Professor Bad Trip

Próximos conciertos del ciclo:
Junio 8 y 9: Una línea, un círculo, una sombra
Agosto 7: Ensamble ArtHaus en el Teatro Colón
Septiembre 7 y 8: Talea o La máquina y las hierbas locas
Octubre 5 y 6: Relatos salvajes
Noviembre 30 Diciembre 1, 7, 8, 14, 15: Historia del soldado

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