GORDA, humorística reflexión

Disquisiciones sobre la belleza del cuerpo y del espíritu, con la notable actuación de Mireia Gubianas.

Autor: Neil Labute – Versión: Federico González del Pino y Fernando Masllorens – Actúan: Gabriel Goity, Mireia Gubianas, María Socas, Jorge Suarez y Goly Turili – Escenografía: Alberto Negrín – Iluminación: Gonzalo Córdova – Dirección: Daniel Veronese

La historia parte en tono de comedia y es a través del humor -que tamiza constantemente un relato cotidiano- que se genera una interesante reflexión sobre la discriminación. El protagonista termina aceptando que esa gorda del título, a quien conoce casi sin querer en un lugar de comida rápida, le atrae, le atrae muchísimo. Lo pasa muy bien con ella, quien lo divierte y lo excita. Entonces se deja llevar, sin importarle el que dirán de sus amigos, crueles y burlones. Llega a estar hasta orgulloso de presentarla en lugares públicos.  Ella es tierna, graciosa, rápida, encantadora e inteligente y le importa muy poco su humanidad. La vive con naturalidad, la acepta. Sabe que no ganará en el inicio, pero tiene la seguridad de que serán otros los méritos que primen a la hora final, si es que quien se le acerca se fija en ellos. Y si no, no tendrá sentido tampoco que la conozca.

Gorda es el triunfo de los valores, de lo humano, de lo que va mucho más allá del envoltorio, de la joya que hay que descubrir. Ella seduce desde la primera escena y se comprende que el  oficinista -caracterizado graciosamente por Gabriel Goity– que tan sólo fue a picar algo, caiga subyugado y quede atónito ante su verborragia y natural hechizo, sintiendo incomprensible lo que comienza a ocurrirle. La actriz catalana Mireia Gubianas -la gorda en cuestión- pone el espíritu -y el cuerpo, claro- al servicio del personaje con un convencimiento notable, pletórico de simpatía y ternura. LLeva a esta adorable mujer a momentos sublimes, demostrando que lo físico no sólo no tiene importancia, sino que hasta se puede volver muy atractivo aunque no esté acorde a los cánones de la belleza occidental contemporánea. En ese tono, se contrasta también con otra relación en donde no hay gordura, pero los problemas, los miedos y las culpas son moneda corriente. El resto del elenco, parejo, con mucho oficio y hábilmente dirigido por Daniel Veronese, compone claramente los caracteres necesarios para hacer reír y reírnos de nosotros mismos con una historia que existe a la vuelta de cualquier esquina. Martin Wullich

Se dio hasta fin de noviembre 2009
Paseo La Plaza
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