BORIS TCHAIKOVSKY, discípulo de Shostakovich

El dilecto y admirado alumno no tenía parentesco alguno con Piotr Ilych

Dmitri Shostakovich admiraba a este alumno suyo del Conservatorio de Moscú. Pero no por su apellido, que inevitablemente remitía a uno de los nombres supremos de la música académica rusa. Además, entre Boris Tchaikovsky (1925-1996) y su homónimo Piotr Ilyich no había parentesco alguno. “El otro Tchaikovsky” nació en una familia donde el arte fluía, aunque sus padres no se dedicaban tiempo completo a la música. El padre de Boris era experto en estadística y geografía económica, y la madre ejercía la medicina. No obstante, Tchaikovsky padre fue un autodidacta del violín, y su esposa alentó al hijo a seguir una carrera en la música.

Boris Tchaikovsky inició su formación en la escuela de música de las hermanas Gnessin -allí también estudió Evgeny Kissin y enseñó Aram Khatchaturian- y en 1943 ingresó en el Conservatorio de Moscú para estudiar composición. Tres años más tarde se incorporaría Shostakovich. Vissarion Shebalin, el maestro de Tchaikovsky, sugirió que el joven se sumara a sus clases.

Años más tarde, cuando Shostakovich y Shebalin fueron expulsados del conservatorio por cuestiones políticas, Boris no renegó de ellos. Terminó sus estudios en 1949, en plena vorágine de la persecución sistemática del aparato comunista contra los citados compositores y otros: es que un año antes, en el marco de la “doctrina Zhdanov” (por Andrei Zhdanov, secretario del Comité Central del Partido Comunista soviético) se había lanzado lo que se conoció como “campaña antiformalista”. Es decir, un ataque a la creación de música por la música misma y no con fines de ninguna índole.

Khatchaturian, Prokofiev y el mismo Shostakovich fueron algunas de sus víctimas. Entre este último -el maestro- y Boris -el alumno- hay una tierna anécdota que data de 1947. Mientras estudiaba en el conservatorio, Tchaikovsky compuso su Sinfonía No. 1 en do menor para un examen de composición; el resultado del examen, sin embargo, no fue lo que Boris esperaba o hubiera deseado. Shostakovich quedó encantado con la obra, pero esta no pudo estrenarse hasta 1962, nueve años luego de muerto Stalin, que mucho tuvo que ver con el sofocamiento de la creatividad musical de su época en la Unión Soviética. Shostakovich fue acusado de “formalista”, de “contaminar” a sus estudiantes y, en consecuencia, quitado de su puesto de docente.

En una carta que le escribió de puño y letra a Tchaikovsky luego de la lectura de esta primera sinfonía, Shostakovich aconsejó a su querido alumno que no se pusiera molesto por el resultado del examen y lo animó a “mantenerse fiel” y a ser “el caballero del arte”. Es conmovedor que un grande como Shostakovich reconozca en su alumno su talento como compositor. Y antes de cerrar la misiva, escribe: “Todo lo que transpira de ello (del gran talento de Boris como compositor) me convence cada vez más de que tengo razón”. Para desquitarse de esa época nefasta, Shostakovich compuso, entre 1948 y fines de los años sesenta, Anti-Formalist Rayok¸ una cantata en clave de sátira que es una burla a la doctrina Zhdanov y la campaña antiformalista.

Desde su graduación hasta 1952, Boris trabajó en el departamento de música de la Vsesoyuznoye radio (“Radio de toda la Unión”), y después se dedicó casi de lleno a la composición como medio de vida. Compuso más de media centena de música para películas, televisión y música incidental para teatro. Aunque una mirada rápida a su obra da cuenta de la cantidad de obras que Tchaikovsky compuso hasta su muerte, interrumpido por un período de cuatro años: estudios y sonatas para piano, poemas sinfónicos, música de cámara, obras vocales, conciertos, sinfonías y una ópera inconclusa.

Especial mención amerita su poema sinfónico Juvenile (Podrostock), de 1984, inspirado en la novela El adolescente, de Fiódor Dostoyevski; una pieza para orquesta, piano y viola d’amore por momentos de gran romanticismo, por momentos con destellos del estilo personal del compositor, pero en conjunto una obra que merece ser escuchada. Como toda su obra. Está a la vista que Shostakovich no estaba errado. Viviana Aubele

Sitio Web de Boris Tchaikovsky

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