BEBE DOM, sugerente bebedor

Texto, puesta en escena y el desempeño de algunas voces son los puntos atractivos de este estreno mundial que refleja una ciudad planeta con sus vicisitudes

Bebe Dom (ópera) – Libreto: Horacio Ferrer – Principales intérpretes: Gustavo López Manzitti, Florencia Machado, Víctor Torres, Victoria Gaeta, Myriam Toker, Marina Silva, Soledad Espona, María Luján Mirabelli, Pablo SánchezOrquesta Estable, Coro Estable y Coro de Niños del Teatro Colón – Música, Dirección Musical, Régie, Escenografía, Iluminación y Vestuario: Mario Perusso

El argumento de Bebe Dom no es sencillo, tiene idas y vueltas, increíbles similitudes con una realidad cotidiana y un personaje principal borrachín -cuyo nombre titula la ópera- que vive en la ciudad planeta,  arquitecto de fantasías e íntimo amigo de un usurero. En la historia hay amores contrariados, corrupción por doquier, dineros mal habidos, productos en mal estado, venganzas y tragedias, ollas populares, secretas negociaciones, droga y alcohol. Todos luchan contra todos, y todos juntos contra Dios. Entre el reinante smog y protestas por doquier, también aparece un niño muerto y hasta una vendedora de palomas. La historia es fascinante y –aunque parezca increíble- poética a la vez.

Horacio Ferrer ha reflejado esa ciudad estupendamente, con tanta fantasía como probable realidad, en un relato tan contundente y tremendo como mágico y apasionante, sin desdeñar algún momento humorístico. Esto es lo mejor de Bebe Dom, junto a una puesta en escena de marcada estética donde aparecen oficinas art decó, edificios de estilo francés, bares clásicos y vestuario contemporáneo, en rapidísimos cambios escenográficos con llamativos efectos de iluminación y una moto que circula con su motor encendido por el escenario. La televisión está presente en un noticiero amarillista con una conductora sui generis que se pelea con la encargada de traducir en señas para los sordomudos.

La música compuesta por Mario Perusso tiene su brillo cuando no acompaña a los cantantes, sino que crea climas especialmente diseñados para el momento, como en el magnífico final y algunos corales. En esto, tal como ocurrió en Fedra –de su autoría-, Perusso es un especialista. Sin embargo, en el resto no hay una melodía reinante, ni atractivo musical alguno, y se torna monótona y algo tediosa. Por eso, los estupendos cantantes no se lucen lo que deberían y todo adolece de un contínuo recitativo que no aporta gracia ni desafío alguno.

El tenor Gustavo López Manzitti, al igual que la mezzo Florencia Machado, realizan un muy buen trabajo vocal y actoral corporizando a la pareja protagónica. Víctor Torres, como el usurero, junto a María Victoria Gaeta y Myriam Toker, no se quedan atrás. Las mendigas que personifican Marina Silva, Soledad Espona y María Luján Mirabelli tienen también su momento de brillo, así como el diariero que interpreta Pablo Sánchez. Asimismo, los actores que corporizan a los Hormurcurrats, tienen un excelente desempeño histriónico. Quizás deberían haber marcado a algunas cantantes que pronuncian la letra “elle” de una manera muy particular, de modo de evitar escuchar estresha o besha.

La Orquesta Estable, al mando del compositor, y los Coros del Teatro Colón cumplieron una vez más un muy buen trabajo. Esta ciudad, reflejada desde el inicio con imágenes del túnel de Libertador y otras familiaridades, es una tremenda crítica social, económica y política, con mucha actualidad, que no deja de lado el arrastre de lo pretérito en corruptelas y sinsabores. Ese es su gran valor. Martin Wullich

Fue el 20 de octubre de 2013
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7100
Mario Perusso en Teatro Colón

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