ADRIANA LECOUVREUR, moderado principio

Sobresalió Nadia Krasteva y conformó Virginia Tola

Adriana Lecouvreur – Elenco: Virginia Tola, Leonardo Caimi, Alessandro Corbelli, Nadia Krasteva, Fernando Radó, Sergio Spina, Fernando Grassi, Patricio Oliveira, Oriana Favaro, Florencia Machado, Sebastián Russo, Matías Santos, Manuela Rodríguez Echenique y Silvia Grün – Escenografía: Christian Prego – Iluminación: Rubén Conde – Coreografía: Lidia Segni – Dirección Coro Estable: Miguel Martínez – Orquesta: Estable del Teatro Colón – Dirección musical: Mario Perusso – Dirección de escena y Vestuario: Aníbal Lápiz

El comienzo de la Temporada Lírica del Teatro Colón nos mostró una sala bastante vacía, quizás por las resonantes renuncias de la soprano Angela Gheorghiu y el director Francesco Ciampa, convocados para el papel principal y la dirección musical. Estrenada en el Teatro Lírico de Milán en 1902 -con Enrico Caruso como Mauricio de Sajonia-, Adriana Lecouvreur, la ópera más famosa de Francesco Cilea (1866-1950), es muy bella musicalmente aunque su texto es confuso y superficial. Señalada a menudo como la ópera verista menos realista, en el Colón se presentó por primera vez en 1948 con Maria Caniglia y Beniamino Gigli, dirigida por Hector Panizza. La última versión en Buenos Aires fué presentada en el Teatro Avenida en 2014.

El atractivo recurso de leitmotiv utilizado por Cilea permite destacar el “tema de la princesa” presentado en diversas formas en todos los actos, y lo mismo ocurre con el “tema de los comediantes”. Poco representada según las estadísticas de Operabase, algunas de las más grandes sopranos de la historia han ofrecido Adrianas memorables: Claudia Muzio, Renata Tebaldi, Renata Scotto, Montserrat Caballé , Joan Sutherland, Mirella Freni y la desertora Angela Gheorghiu. El papel requiere gran potencia vocal y nivel dramático y ofrece un serio desafío a las cantantes que lo emprenden.

La puesta estuvo a cargo de Aníbal Lápiz, vestuarista y escenógrafo de larga trayectoria que no sorprendió con nada nuevo sino que ideó un super clásico despliegue de telones, muebles, desniveles, medias arañas que se mueven solas, vestidos recargados y una sensación de rejunte de esos elementos que llevan una vida en los depósitos. Se notó mínima marcación escénica y buen diseño de luces.

La orquesta, muy bien dirigida por Mario Perusso, realizó un trabajo excelente, aun con desajustes que pueden atribuirse a un estreno, y no se percibió que hubiera un reemplazo en el atril del director. Virginia Tola fue elegida como reemplazante de la Gheorghiu por su nivel artístico y -naturalmente- por tener la obra en su repertorio. La soprano estuvo correcta pero con falta de potencia vocal, la cual suplió con sus ya conocidas expresividad, calidez y musicalidad.

Fue Nadia Krasteva quien se “comió” el escenario con una deslumbrante Princesa de Bouillon. Su amplio registro, potencia y riqueza de colores en la voz la pusieron a la cabeza indiscutible de esta puesta. El resto del elenco se mantuvo en un buen nivel, con destaque del bajo Fernando Radó como el Príncipe de Bouillon. Martín Roig

Fue el 14 de marzo 2017
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7109
www.teatrocolon.org

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