AMIGOS, ¿son los amigos?

Compañerismos peligrosos en el mundo del arte y la cultura

De las cuestiones que vinculan a los seres humanos, la amistad es una de las más preciosas y valoradas. “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”, dice el libro de los Proverbios. A la familia no se la elige, sí a los amigos. Afinidad, gustos, química, momentos compartidos, hacen a un vínculo único y muy necesario para un ser que fue hecho como una entidad gregaria. En varios países del mundo hay fechas distintas para homenajear la amistad. La primera iniciativa surgió en 1958 en Paraguay, mientras el doctor Ramón Artemio Bracho —fallecido en junio pasado a los 96 años— compartía una cena con amigos. La fecha elegida: 30 de julio. En nuestro país se celebra cada 20 de julio en conmemoración de la llegada del hombre a la Luna. Las costumbres varían entre los amigos, también de país a país: regalos, juntadas, prendas o accesorios que se lucen para la ocasión.

robert schumann johannes brahms

Robert Schumann y Johannes Brahms

Las artes, por supuesto, no son ajenas a esta cuestión. Robert Schumann y Johannes Brahms se conocieron en 1853. Schumann estaba casado con Clara Wieck; y Brahms era un joven compositor en ascenso. Se hicieron amigos sobre la base de sus intereses musicales en común, para “recordar el pasado y su música con toda la energía a nuestra disposición, para dirigir la atención a las formas en que las nuevas bellezas artísticas pueden hallar sustento en una fuente tan pura… y finalmente para preparar y ayudar a acelerar el advenimiento de una nueva era poética”. Como es sabido, Clara fue el amor de Schumann, y eventualmente de Brahms.

Existió un vínculo de amistad muy fuerte, aunque efímero, entre dos alemanes más que emblemáticos. La amistad comenzó como una gran admiración el uno por el otro y zozobró luego por irreconciliables diferencias entre ambos. Y quién sabe si por algo más. En Ricardo Wagner y su obra, P. Walter Jacob escribe lo siguiente: “En un viaje realizado a Leipzig en noviembre de 1868, Wagner había tenido ocasión de conocer en la casa de su cuñado Brockhaus, al filólogo y filósofo Friedrich Nietzsche, el que poco tiempo después es nombrado profesor de la Universidad de Basilea.

Durante el verano de 1869 se establecen estrechos lazos de amistad que unen al dramaturgo musical con el gran filósofo, el que es un frecuente huésped de la casa de Tribschen y que dedica un recuerdo perdurable a su amistad con Wagner en sus dos obras: El nacimiento de la tragedia del espíritu de la música y Ricardo Wagner en Bayreuth”. Años más tarde, previo a la mudanza de la familia Wagner de la casa de Tribschen (Suiza) a Bayreuth (Alemania), Nietzsche se despide de ese lugar que había sido parte de su vida y que tanta felicidad le había traído. Se despide también de Cosima Wagner.

Para fines de la década de 1870, no obstante, las cosas entre Richard y Friedrich se habían enfriado, sin solución de retorno: “ya nada tienen que decirse”, escribe Jacob. Que la obra de Wagner se asociara al “asunto nacional” alemán no era del agrado del filósofo, quien sostenía, pese al aparente antisemitismo del compositor, que este último tenía ascendencia judía. Es complejo saberlo. Páginas más adelante, Jacob escribe lo siguiente: “…Nietzsche se convierte en furioso enemigo de Wagner. No vamos a detenernos a considerar aquí si esta actitud asumida por Nietzsche fue determinada por la excesiva afinidad entre este y Wagner y en consecuencia por la lucha contra lo romántico en su propia personalidad, o si acaso —según repetidas aseveraciones, fundadas en múltiples manifestaciones personales—, su profundo y secreto afecto a Cosima Wagner fue la inconsciente causa de la misma”. ¿La historia se repite? Sin embargo, unos renglones hacia adelante leemos que “[Nietzsche] reprocha al dramaturgo musical el carácter ficticio y engañoso de su obra, calificando su ‘histrionismo’ como una deficiencia, como un peligro, como una manifestación de descomposición y podredumbre”.

Para conocer un poco más sobre esta peculiar amistad —y la problemática relación entre el filósofo y su hermana Elizabeth— compartimos un video de la Fundación Juan March con una charla amena y esclarecedora de Diego Sánchez Meca, director de la edición en español de las Obras Completas de Friedrich Nietzsche. Curiosamente, para Nietzsche ambos vínculos, con Wagner y con Elizabeth, tendrían resultados poco amables. Wagner moriría en 1883; Nietzsche, unos 17 años más tarde. Es notable que un sentimiento tan ardiente e intenso sea inversamente proporcional al tiempo que dura en la vida de dos personas. Es también notable las pasiones que el arte suscita en el alma de una persona, pasiones que terminan por destruir algo que debería estar por encima de esas cuestiones, como los lazos de amistad entre seres humanos. Viviana Aubele

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