Decía Enrique «Mono» Villegas: «El jazz argentino no existe. Hay músicos argentinos que hacen jazz. Por otra parte, yo no me considero pianista de jazz: yo soy pianista, a secas». Y añadía: «El jazz es improvisación total. En cuanto se escribe, deja de ser jazz. Es lo que hizo Picasso con Las Meninas de Diego Velázquez: partió de un tema para expresarse libremente. Eso es el jazz».
Por supuesto, en aquel momento de la historia de la música argentina las cosas eran distintas. Seguramente la primera sentencia hoy ya no podría sostenerse: existe un jazz argentino, del mismo modo que existe un rock nacional. Pero también respecto de este segundo género en su momento se extendieron debates y dudas. Debió mediar un tiempo de maduración para el surgimiento efectivo de las vertientes autóctonas, con una personalidad auténticamente local. Podría decirse que lo mismo sucedió con las músicas académicas, si vamos al caso.
Pero de seguro sí son ciertas las restantes apreciaciones. Enrique Villegas fue un pianista que se ubicó más allá de los géneros: grabó folclore, tocó en grupos de tango, se presentó en el Teatro Colón, estrenó en Buenos Aires el Concierto en Sol de Maurice Ravel, en sus presentaciones mezclaba improvisaciones con obras de Mozart, Chopin o Bach, pero también Bartók, Shostakovich o Szymanovski. Fue contratado por Columbia Records, que le hizo grabar dos discos en los Estados Unidos junto a Milton Hinton en contrabajo y Cozy Cole en batería, en un tiempo en que eso podía ser considerado poco menos que una utopía.
Pero el Mono Villegas fue, ante todo, un gigantesco personaje. Y en su confluencia con el músico genial se consolidó en leyenda. Fue para rescatar al personaje, al músico genial y a la leyenda que Claudio Parisi se abocó a la escritura de Mono. Buscando a Enrique Villegas. Un libro que no es técnicamente una biografía, tanto como un muy valioso y atractivo mosaico de semblanzas plasmadas por numerosos personajes vinculados de un modo u otro con Villegas, sembrado además de fotografías y otros documentos.
Señala Parisi: «Yo quería lograr un libro sobre Enrique Villegas que funcionara como una biografía del Mono, pero que estuviese construida en base a testimonios de un amplio abanico de personas; que el perfil del protagonista fuese apareciendo a través del relato de gente que alguna vez se vinculó con él o que fue impactada por su música».
El listado de quienes suman, de una manera u otra, sus voces a este trabajo es realmente notable: Amílcar Ábalos, César Salgán, Carlos Franzetti, Lalo Schiffrin, Manuel Fraga, Litto Nebbia, Julio Frade, Nano Herrerea, Alfredo Radoszynski, Jorge Navarro, Carlos Piriz, Ara Tokatlian… Villegas va surgiendo de este conglomerado como una suerte de mitología plagada de música, ideas y un maravilloso anecdotario que en verdad trasciende el terreno de lo musical y lo jazzístico.
Llaman la atención algunos contrastes que surgen de las páginas de este libro. Por ejemplo, descubrir que así como Villegas tocó en el Colón o en el estadio de Vélez, como solista de la Sinfónica Nacional, ante 20 mil personas, también dio recitales junto a Horacio Salgán, Manolo Juárez y Adolfo Ábalos para apenas media docena de espectadores, en épocas en que nadie se acercaba a escucharlos. O repasar su discografía, con álbumes grabados prácticamente en directo, y saber que el Mono solía renegar ante la idea de hacer discos, porque jamás tocaba dos veces igual un mismo tema.
El Mono logró lo imposible para un músico de jazz que desarrolla su carrera en Argentina: lo seguía mucho público. Creó la necesidad de que “hay que ir a ver a Villegas”. La gente lo saludaba en la avenida Corrientes o mientras viajaba en subte. Lo reconocían personas que no necesariamente estaban familiarizadas con su música. Por no hablar del debate, que algunos podrían estimar imposible, acerca de si Villegas era o no un músico que tuviese swing. De lo que no hay dudas, es de que el Mono Villegas es y será siempre una parte enorme de la música argentina. Germán A. Serain
Mono. Buscando a Enrique Villegas
Claudio Parisi
Editorial Vademecum, 2024
198 páginas
Algunos discos de Enrique Villegas en Spotify
Comprar Mono. Buscando a Ernesto Villegas
Claudio Parisi (Buenos Aires, 1960). Arquitecto y periodista. Desde el año 2001 participa en programas de radio vinculados a la música en general y al jazz en particular. Ha pasado por las siguientes emisoras: Splendid, Radio Belgrano, Radio Argentina, FM Urquiza y Radio Nacional, entre otras. Desde 2009 conduce La Herrería, bautizado de esa manera en honor al periodista de jazz argentino Nano Herrera. Escribió para Living Jazz, BA Jazz Magazine y La Nación Revista. Es autor de Grandes del jazz internacional en Argentina (1956-1979), publicado por Gourmet Musical en 2019.






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