OOO, resonancias del porvenir

Una propuesta que imagina la contemporaneidad sin humanos, donde inteligencia artificial y performers dialogan en clave crítica

OOO – Performers: Manuel Attwell y Emma Terno – Músicos: Carolina Cervetto, Mariano Malamud, Juan Ignacio Ferreras, Lautaro Abrego y Laura Fainstein – Iluminación y Espacio: Adrián Grimozzi – Vestuario: Belén Parra – Música, Sonido y Video: Valentín Pelisch – Creación y Dirección: Emma Terno y Valentín Pelisch

Con creación y dirección del joven compositor argentino Valentín Pelisch —Licenciado en Composición con Medios Electroacústicos (UNQui), discípulo de Gerardo Gandini y Marcelo Delgado— y de la coreógrafa y bailarina Emma Terno, nacida en Mónaco, Licenciada en Artes Visuales en Lausana y Máster en Prácticas Escénicas en Berna, el Centro de Experimentación del Teatro Colón, en coproducción con el Centro de Investigación Musical de Lyon, presentó OOO, espectáculo de manifestaciones audiovisuales que buscan conmover y generar pensamiento crítico acerca del futuro.

El nombre proviene de la Ontología Orientada a Objetos, corriente que sostiene la independencia de los objetos más allá de la percepción sensible de los humanos. Una de sus figuras centrales es el filósofo estadounidense Graham Harman —cuya fotografía aparece en pantalla promediando la obra—, al plantear que los objetos forman parte del mundo de los fenómenos como entidades inasequibles.

En un sótano abandonado, cargado de humo y ostinatos electrónicos permanentes, con un incesante juego de luces, se erige en el centro de la sala una inmensa planta, hecha de innumerables objetos olvidados, que se pregunta “¿qué hacer y cómo comportarse en una contemporaneidad sin humanos?”. Sucesivas escenas interrumpidas unas a otras, sin principio ni desenlace y sin cronología definida, generan un estado permanente de expectativa que lleva  al espectador a plantearse disímiles cuestionamientos.

Los episodios se sostienen en el diálogo entre una inteligencia artificial defectuosa y un bot, que se preguntan si el mundo viejo ha muerto, cuándo comienza el nuevo y si la soledad es un sentimiento o una emoción. Sin embargo, en la  función que reseñamos, frente a tantos interrogantes sin respuesta, parte de los espectadores se fue retirando de la sala.

La inteligencia artificial carece de cuerpo y voz: solo se expresa mediante sonidos que buscan asemejarse a lo humano y a través de subtítulos en pantallas amarillas. Sus intervenciones se articulan con dos maniquíes vivientes del tipo crash test dummies, encarnados en una notable actuación de la propia Emma Terno junto a Manuel Attwell, performers que esperan indicaciones para hallar un futuro que nunca llega.

En esta búsqueda aparecen los Autómatas Sonoros, un ensamble de cuatro excelentes músicos: Carolina Cervetto (saxo barítono), Lautaro Abrego (clarinete bajo), Mariano Malamud (viola) y Juan Ferreras (cello). Aunque breve, su intervención resulta intensa: fragmentos sonoros que se combinan con dispositivos electrónicos y ruidos diversos, integrados como partes desvinculadas de obras desintegradas. Mientras tanto, la inteligencia artificial insiste con frases irónicas como “Encantada en ayudarte” y manifiesta su miedo a lo imprevisto o a que la apaguen.

En medio de esa seguidilla de situaciones e interrogantes, con una iluminación absolutamente roja y vestida del mismo color, aparece la Filosofía. Arrastrada sobre un carro, deja más preguntas que respuestas. En OOO se la representa mediante la tiorba, instrumento barroco interpretado magistralmente por Laura Fainstein, quien regala un pequeño concierto dentro de la obra: un fragmento mayor entre piezas dispersas del pasado.

Durante toda la representación emergen rastros sonoros y textuales de otros compositores y escritores. Entre ellos, la evocación de la modelo, actriz y cantante franco-egipcia Dalida, figura de gran éxito en los años 60 y 70 cuya trágica vida trágica culminó, por decisión propia, en 1987. También, en la sala que lleva su nombre, se perciben sutiles reminiscencias del gran Gerardo Gandini.

La humanidad ausente, un mundo exánime cuasiextinto, una memoria artificial dispersa en un incierto futuro, música desleída, objetos del pasado, escenas inconclusas y elementos heterogéneos conforman una imposible colección de residuos históricos. Un cúmulo que deja al espectador con un resabio de incertidumbre, a la espera de lo que vendrá… o no. Ignacio Vijnovich

Fue el 9 de sepiembre de 2025
CETC – Teatro Colón
Libertad 621 – CABAF
(011) 4378-7100
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