MAXIM VENGEROV, amigo virtuoso

Noche variada y placentera junto al pianista Vag Papian

Claro que sí. Era muy esperado. Y no era la primera, sino la séptima vez que venía a Buenos Aires. Maxim Vengerov entró al escenario, violín en mano, seguido del pianista Vag Papian, y el público les dio la bienvenida con un aplauso pleno de cariño y admiración que se multiplicaría al final de la función.

Desde el comienzo, con la Sonata No. 3, Op. 108 de Johannes Brahms comenzó a templar el ambiente con su virtuosismo, particularmente expresivo en el movimiento 3ro., un poco presto e con sentimento, que permitió el contrastante cierre con el agitato del presto final. Definitivamente integrado a la partitura electrónica, con solo un ipad en el atril y el pedal en el piso, siguieron con la Sonata No. 2, Op. 6 de George Enescu, marcando el sutil cromatismo musical, tranquillement, después de haber transitado agitadamente el primer movimiento y como intermedio necesario para volver al vivo final. En todo momento, Papian demostró ser un compañero perfecto ante tanto talento, con impecable técnica y estupendo sonido.

La maravillosa Sonata No. 2 de Maurice Ravel inició la segunda parte, con su tan personal y característico Blues, luego del Alegretto -con su exquisitamente interminable nota final-, jugando con sus deliciosos pizzicati y glissandi, calificado como uno de sus más grandes aciertos musicales por el mismísimo compositor. Vengerov, aun concentradísimo, se entretuvo  con Papian, otorgándole una gracia sin igual y brillando independientes en el todo de este tan logrado momento de jazz. Esa amalgama lúdica se trasladó al Perpetuum mobile y Allegro final, generando quizá lo mejor del programa.

Los bises no se hicieron esperar y en esto Vengerov fue siempre generoso, presentando cada uno tal como en sus anteriores visitas, aunque no sorprendió con las elecciones. Recurrió a sus caballitos de batalla, aquellos que fascinan siempre, como el impactante Caprice viennois de Kreisler, la subyugante Meditación de la ópera Thais de Massenet y la Danza hungaresa (tal como la anunció) No. 2 de Brahms. Digna y deleitable visita de un coloso del violín ya amigo de los argentinos. Martin Wullich

Fue el 14 de agosto de 2018
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7109
teatrocolon.org.ar

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