LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE

Rosa Montero, Madame Curie y la resiliencia del sexo no tan débil

Manya Sklodowska nació en Polonia, cuando este país estaba dividido entre tres naciones: Rusia, Austria y Prusia. Fue una mujer admirable. Fue la primera en ganar no uno, sino dos premios Nobel. El primero, de Física, en 1903, junto con su esposo. El segundo, de Química, en 1911, ya viuda. Se sobrepuso a los impedimentos económicos y sociales de su época: en tiempos en los que una mujer solo podía aspirar a casarse y cumplir su rol de madre y esposa, Manya estudiaba de contrabando, en su país estaba prohibido que las mujeres asistieran a la universidad. Emigró a Francia, se casó con un francés al que admiró y amó profundamente, tuvo dos hijas -una de ellas, Irène, también Premio Nobel de Química en 1935-, se licenció en la Sorbona, y quedó en la historia con el nombre por el que todos la conocemos o hemos oído hablar de ella: Marie Curie.

Este libro de Rosa Montero, publicado en 2013, es un delicioso recuento de dos vidas. Una, la de Madame Curie y sus conflictos entre su mente lúcida y una mentalidad que hoy tacharíamos de obtusa por el tratamiento dado a la mujer. A esto debemos sumar una inesperada viudez por la terrible muerte de Pierre, el amor de su vida. La otra son pinceladas de la propia vida de la autora, que entreteje algunas experiencias de su juventud, su matrimonio y su viudez.

Según palabras de la autora en una entrevista (ver video), se trata de un “ensayo narrativo”, por falta de etiquetas con qué catalogarlo. Sobre la base del brevísimo diario personal de Curie, escrito en los meses posteriores a enviudar, Montero incluye reflexiones sobre temas tan peliagudos como la muerte; por ejemplo, señala que “no todo es horrible en la muerte, aunque parezca mentira (me asombro al escucharme decir esto)”.

Y es que entre relato y reflexión y fotografía, apela a su propia historia y a la historia de Marie Curie para establecer paralelos sobre el dolor de perder al ser amado y de cómo, pese a eso, la vida sigue inexorablemente. Resalta el valor de apreciar y valorar lo que se tiene, ante lo efímero de la vida. Dice que así y todo merece ser vivida “más libremente, y más serenamente”, como manifiesta en la entrevista.

 Aunque la respuesta que Montero ofrece sobre este suceso tan paradójicamente común en la vida no resulte satisfactoria, ella tampoco lo elude. Su tratamiento es en verdad fáctico y pragmático, directo y sin sensiblerías, y hasta con cierto reproche: “Vivimos tan enajenados de la muerte que no sabemos cómo actuar”. Discurre también sobre ser mujer, los mandatos sociales y la pulsión de vida y de conocimiento, a la vez que resalta su “pernicioso romanticismo (…) que nos hace buscar en el amado el súmmum de todas las maravillas”.

Entre fotografías varias, poemas y citas, Montero mantiene nuestra atención con una visita guiada al alma de Marie y nos cuenta cómo nuestra científica sigue adelante con su pasión, la ciencia, casi a regañadientes por tener que hacerlo sin su compañero de vida. Hace una defensa apasionada de Curie cuando, cuatro años después de quedar viuda, vive un fogoso romance con Paul Langevin, un físico cinco años más joven que ella que estaba casado, y de la censura y el repudio que padeció, incluso cuestionada en su aspecto académico; ítems que quedaron en segundo plano cuando, en la Primera Guerra Mundial, Marie lanzó unidades móviles (las “pequeñas Curie”) para ayudar a los soldados malheridos en combate.

Ser novelista, dice Montero en la entrevista, es poder vivir en otras vidas. De su mano, el lector podrá apreciar la calidad y calidez discursiva de esta madrileña que terminó La ridícula idea de no volver a verte en menos de un año -según ella, una novela le lleva tres- y también conocerá a una mujer formidable que, con sus defectos y sus virtudes, supo sobreponerse a su tiempo. Viviana Aubele

Entrevista a Rosa Montero, autora de u0027La ridu00edcula idea de no volver a verteu0027 -20 junio 2013-

La ridícula idea de no volver a verte
Rosa Montero
Seix Barral
240 páginas

Rosa Montero (1951): Nació en Madrid. Estudió Periodismo y Psicología. Es autora de las novelas Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (Seix Barral, 1983), Amado amo (1988), Temblor (Seix Barral, 1990), Bella y oscura (Seix Barral, 1993), La hija del caníbal (1997, Premio Primavera), El corazón del Tártaro (2001), La loca de la casa (2003, Premio Qué Leer y Premio Grinzane Cavour), Historia del Rey Transparente (2005, Premio Qué Leer), Instrucciones para salvar el mundo (2008), Lágrimas en la lluvia (2011 y 2015) y La ridícula idea de no volver a verte (2013). También es autora del libro de relatos Amantes y enemigos (1998), de varias obras relacionadas con el periodismo, y de los libros infantiles El nido de los sueños (1991) y la serie protagonizada por Bárbara. Su trayectoria periodística ha sido reconocida, entre otros, con el Premio Nacional de Periodismo, el Rodríguez Santamaría y el Premio de Periodismo El Mundo. Su obra está traducida a más de veinte idiomas y colabora en el diario El País. En noviembre de 2017 fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras en reconocimiento a su trayectoria novelística, periodística y ensayística.

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