JEAN LOUIS STEUERMAN, adecuado reemplazo

Un imprevisto de última hora obligó a cambiar dos funciones del Mozarteum Argentino

Entre los muchos factores que uno puede tomar en cuenta a la hora de evaluar el nivel de cualquier institución o empresa, se cuenta la capacidad de resolver situaciones imprevistas de la mejor manera y en el menor tiempo posible. El Mozarteum Argentino tenía previstas dos presentaciones del prestigioso pianista noruego Leif Ove Andsnes. Sorpresivamente, el músico debió cancelar ambas fechas, por cuestiones de salud. Con muy poco tiempo de margen, las autoridades de la asociación musical salieron a buscar un reemplazo de similar nivel, que pudiese interpretar un programa asimilable al que se había prometido. La respuesta vino de la mano del brasileño Jean Louis Steuerman.

En el inicio de su programa, la Partita Nº 1 de Johann Sebastian Bach reabrió el debate acerca de cuál sería el modo más adecuado de interpretar en el piano moderno obras barrocas, escritas originalmente para otros teclados. Steuerman decidió hacerlo evitando todo matiz romántico, con mucha precisión y sin sentimentalismo.

A continuación, la Sonata Nº 31La caza de Ludwig van Beethoven anunciada originalmente fue sustituida por la Sonata Nº 30 Op. 109. Aquí el pianista carioca fue mucho más expresivo, aunque tal vez no tanto como lo plantea el compositor, quien en el último movimiento de la obra indica, como para que no queden dudas, que debe tocarse “Profusamente, con la más profunda emoción”. Para colmo, como suele suceder, el público no supo guardar el silencio necesario inmediatamente después de finalizada la obra, quebrando un clima que reclamaba quedar suspendido un poco más en el terreno de la emoción.

El desafío de salir a cubrir a último momento a otro pianista en una sala como el Teatro Colón, con una platea que mostraba notorios espacios vacíos, no pareció amilanar al intérprete brasileño. En la segunda parte, a falta de la antes programada selección de piezas de Jean Sibelius y las Estampes de Claude Debussy, se escucharon seis brevísimas piezas de Arnold Schönberg, que acaso solo se justificaron en función de su contraste con la maravillosa Sonata Nº 3 Op. 58 de Frédéric Chopin (suplantando las Baladas 2 y 4 y el Nocturno Op. 15 Nº 1), sin duda lo más notable de la velada, con un excelente tono romántico, aunque para nuestro gusto el Scherzo haya tenido tal vez demasiada pretensión virtuosa, con velocidad en desmedro de la musicalidad en algunos pasajes. Para los bises, otro Chopin -el Vals del minuto- y luego otro Bach, con un aria de las Variaciones Goldberg.

Alguien en la platea deslizó una curiosa pregunta: ya que se imponía un reemplazo de última hora, ¿no era más sencillo convocar a un pianista argentino para cubrir la emergencia? La pregunta nos pareció pueril en un primer momento: es obvio que un pianista internacional debe ser cubierto por otro de igual condición. Pero después lo obvio derivó en un nuevo interrogante: ¿realmente debe ser de esta manera? ¿O esto es simplemente el resultado de cierto esnobismo que nos lleva a considerar que trocar un artista internacional por uno de nivel similar -pero local- podría ser visto por el abonado como una especie de estafa? Preguntas que nos planteamos por el mero ejercicio de pensar un poco, mientras aplaudíamos el saludo final de Steuerman. Germán A. Serain

Fue el 6 de septiembre de 2016
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7109
mozarteumargentino.org

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