Resulta difícil leer Comentarios sobre Mahler —editado hace pocos meses por Ciudad de las Artes—, sabiendo que su autor ya no está entre nosotros desde hace casi dos décadas. Más aún para quien tuvo la oportunidad de acompañarlo durante más de treinta y cinco años, primero como alumno en el Collegium Musicum de Buenos Aires y luego como colaborador y asistente, especialmente durante la etapa final de su programa radial Cancionero de Palacio.
Esa cercanía hace que, al recorrer estas páginas, parezca que es el propio Julio quien nos habla. Los textos seleccionados conservan intacto su humor fino, irónico, mordaz, satírico y punzante —«táchese lo que no corresponda», diría él—, aunque nunca ofensivo. La lectura evoca sus clases, sus conversaciones y, sobre todo, sus programas de radio.
«Para los que hoy pertenecemos a una generación intermedia y nos hicimos melómanos en la adolescencia, el nombre de Julio Palacio era una referencia obligada antes de cualquier función de música académica», señala el compilador de estas notas. Quienes lo conocimos bien podemos dar fe de ello. En mi caso, sus análisis y su manera de desmenuzar las sinfonías despertaron una pasión duradera por Mahler. Leer este libro significa, en cierta forma, volver a escuchar aquella voz.
La temática gira en torno al compositor que ocupó un lugar central en la vida intelectual y afectiva de Julio Palacio: Gustav Mahler. Con frecuencia lo relacionaba, sin equipararlos, con Anton Bruckner. No casualmente, Comentarios sobre Mahler se abre con un artículo titulado “Separados al nacer”, donde explora los vínculos entre ambos compositores, para luego avanzar hacia un minucioso análisis de las sinfonías mahlerianas y de otras obras comentadas por el autor.
Entre las frases que Julio repetía con frecuencia se encontraban «Toda polémica siempre es sana» y «Toda unanimidad es sospechosa». Otra de sus máximas parecía reflejar especialmente su vínculo con Mahler: «Todo lo que dice Juan de Pedro dice mucho más de Juan que de Pedro». Su dedicación al estudio y la difusión de la obra mahleriana trascendía el interés musicológico; había en ella una identificación profunda. Solía contar que su infancia estuvo marcada por un padre de «impertinencia violenta», capaz de imponer durante los almuerzos familiares la escucha silenciosa de Beethoven. Mahler, por su parte, creció en un entorno familiar complejo. Tal vez esa afinidad biográfica explique parte de la intensidad con que Julio se acercó a su música.
Quienes compartimos conciertos con él recordamos otra de sus costumbres: asistir con la partitura bajo el brazo, aun cuando la conociera prácticamente de memoria. Durante las interpretaciones señalaba temas, motivos y desarrollos, convirtiendo cada función en una clase magistral improvisada.
Su vocación docente era inagotable. Podía dedicar horas a explicar melodías, ritmos, timbres y estructuras hasta asegurarse de que sus interlocutores comprendieran plenamente aquello que intentaba transmitir. Mahler ocupaba siempre un lugar privilegiado en esas explicaciones.
En el prólogo, Daniel Varacalli Costas lo describe con precisión: Julio combinaba la seriedad académica con un refinado sentido del humor y una constante mirada psicoanalítica sobre la música. Entre sus grandes preocupaciones intelectuales figuraba la necesidad de distinguir fama, gusto y valor en la música del siglo XX, una reflexión que bien podría extenderse a toda la producción musical.
Mahler fue, sin duda, una pasión que acompañó a Julio Palacio durante toda su vida. Años después de su fallecimiento, todavía es frecuente escuchar en la radio o en ámbitos musicales referencias a su figura y a la autoridad que ejercía sobre determinados repertorios. Sus investigaciones sobre los estrenos locales y su conocimiento de la obra sinfónica dejaron una huella difícil de reemplazar.
Quien se acerque a este libro encontrará también una coincidencia afectiva entre el prólogo de Daniel Varacalli Costas y estas líneas: ambos textos nacen de la admiración, la amistad y el aprendizaje junto a Julio Palacio. Que Ediciones Ciudad de las Artes incorpore este volumen a su catálogo constituye una oportunidad valiosa para redescubrir a uno de los más lúcidos divulgadores musicales de nuestro medio. Ignacio Vijnovich

La presentación de Comentarios sobre Mahler será el miércoles 17 de junio a las 19.30 en el Centro Cultural Paco Urondo (25 de Mayo 201, esquina Perón, CABA).
Participarán la editora Patricia Casañas y los compositores Marcelo Delgado, Claudio Alsuyet y Santiago Chotsourian, con coordinación de Silvia Glocer.
La soprano Daniela Tabernig y la pianista Fernanda Morello interpretarán una selección de las Canciones de Rückert de Gustav Mahler.






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