Chespirito: sin querer queriendo – Reparto: Pablo Cruz, Paulina Dávila, Bárbara López, Arturo Barba, Andrea Noli, Miguel Islas, Juan Lecanda, Eugenio Bartilotti, Paola Montes de Oca, Rolando Breme, Iván Aragón, Dante Aguiar, Macarena García, Karina Guidi, Jorge Luis Moreno – Cameos: Edgar Vivar, María Antonieta de las Nieves – Música: Camilo Froideval – Fotografía: Marc Bellver, Diana Garay – Dirección: Rodrigo Santos, Julián de Tavira, David Ruiz – Guion: Roberto Gómez Fernández, Paulina Gómez Fernández – Basado en: Autobiografía de Roberto Gómez Bolaños – Distribuye: HBO Max
No podía ser de otra manera. Chespirito: Sin querer queriendo captura en las mentes de quienes crecimos con El Chavo y El Chapulín Colorado los más tiernos recuerdos: el sabor de un humor sano que amenizaba las tardes de merienda en familia. Los ocho episodios de la miniserie producida por Roberto y Paulina Gómez Fernández —hijos del primer matrimonio de Roberto Gómez Bolaños— abarcan la vida del genial guionista y cómico mexicano, desde su infancia hasta un momento bisagra en su historia personal y artística.
Los tres actores que encarnan a Chespirito cumplen acabadamente con su misión: transmitir la imagen de un hombre que supera dificultades y no carece de defectos. Dante Aguiar interpreta al niño Gómez Bolaños, que crece huérfano de padre y empieza a gestar en su memoria los colores y personajes que luego habitarán la Vecindad del Chavo. Sus escenas con Karina Guidi, como Elsa Bolaños de Gómez, madre de Roberto, resultan especialmente conmovedoras. Iván Aragón encarna al joven que se arriesga a dar un giro a su vida laboral y se enamora de Graciela Fernández (Macarena García). Luego, Pablo Cruz lo representa en la adultez, a partir de su trabajo como guionista y actor, con los éxitos que lo llevarían a la fama en toda Latinoamérica.
Entre los actores elegidos para recrear la troupe de Chespirito, varios parecen verdaderas réplicas de los originales. Es especialmente lograda la labor de Miguel Islas como Ramón Valdés, tanto en sus escenas fuera de cámara como interpretando a Don Ramón. También se destaca Andrea Noli, que compone una brillante Angelines Fernández, amiga íntima de Valdés en la vida real y la entrañable Bruja del 71, eterna enamorada de Don Ramón en la vecindad. Paola Montes de Oca interpreta a María Antonieta de las Nieves / La Chilindrina, papel que enriqueció gracias al generoso asesoramiento de la propia actriz. De las Nieves hace un cameo, al igual que Edgar Vivar, representado en la serie por Eugenio Bartilotti, quien también encarna a Ñoño y al Señor Barriga. Arturo Barba y Jorge Luis Moreno, realizan acertadas semblanzas de Rubén Aguirre / Profesor Jirafales y Horacio Gómez / Godínez, respectivamente.
Mención aparte merecen quienes interpretan a Florinda Meza (Doña Florinda) y Carlos Villagrán (Quico), cuyos nombres reales no se mencionan. Margarita Ruiz (Bárbara López) es la tercera en discordia, responsable no solo del final del largo matrimonio entre Gómez Bolaños y Graciela —impecablemente interpretada en su adultez por Paulina Dávila—, sino también, cual Yoko Ono con The Beatles, de la disgregación parcial de la troupe, con la partida de Valdés y Villagrán.
Marcos Barragán (Juan Lecanda) se ajusta fielmente a la imagen de Villagrán, tanto en lo físico como en su caracterización de Quico. Es, sin embargo, el personaje que sale peor parado, ya que su tratamiento resulta más crudo que el de los demás. Junto a Ruiz, forma parte de una trama de celos profesionales e intrigas amorosas que también involucran al director Mariano Casasola —trasunto de Enrique Segoviano, ex pareja de Meza—. Rolando Breme realiza aquí una actuación notable, y sus escenas con Cruz recrean, con tensión creíble, lo que habrán sido momentos delicados ante el nuevo romance entre Gómez Bolaños y Ruiz.
Las ambientaciones merecen párrafo aparte: todas están muy bien resueltas, especialmente la del pensionado donde las vivencias del niño anticipan la Vecindad y sus personajes. Las escenas transcurren entre el Distrito Federal, Guadalajara y Acapulco, esta última como telón de fondo del drama que atraviesa tanto a la troupe como a la familia de Chespirito.
Aunque fueron dos de los hijos del matrimonio Gómez Bolaños-Fernández quienes reviven la historia, los pasajes que muestran el vínculo con Ruiz están tratados con altura, sin golpes bajos, y convencen al público de que su padre fue, ante todo, un hombre amoroso y desbordante de talento. La miniserie concluye con un racconto de todas las creaciones del comediante: programas de televisión, películas y personajes inolvidables. Chespirito: Sin querer queriendo es una producción hecha desde el respeto a la memoria de “un hombre bueno”, como diría una de sus hijas. Un hombre cuyo talento hizo reír a generaciones que hoy, nostálgicas, extrañan su sano humor. Viviana Aubele









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