CÓMO ESCRIBIR UN MICRORRELATO

Ana María Shua ofrece un atractivo manual para aprender a redactar en el género

No es lo mismo hablar de brevedad que de fugacidad. Lo fugaz es aquello que no perdura. Lo bueno, si breve… Ya lo dice el proverbio: será dos veces bueno, pero también estará destinado a perdurar. En los tiempos apresurados en que vivimos, sin espacio para detenernos en la contemplación, tiempos de lecturas veloces, a menudo superficiales, cargados de contenidos que en las redes sociales deben ser expresados en no más de 280 caracteres, parece razonable que el lector promedio ya no tenga paciencia o concentración para las extensas novelas que caracterizaron otras épocas de la literatura. Tal vez en un punto exageremos; porque todavía hay muchísimos lectores de libros voluminosos y sagas literarias que con alguna justicia podrían ser calificadas de interminables. Por otra parte, el cuento breve, o brevísimo, existe desde hace rato; solo que no siempre fue identificado como un género en sí mismo. De esto nos habla Ana María Shua en las páginas de su nuevo libro, publicado por Siglo Veintiuno Editores: Cómo escribir un microrrelato. Un libro que es en sí mismo un taller de escritura, pero que también puede ser leído desde la curiosidad literaria, o incluso como una antología ilustrada.

Dejemos que la propia autora nos diga qué vendría a ser un microrrelato. O una minificción, o un cuento brevísimo, o una ficción mínima, etcétera. Porque hay numerosas maneras de designar estas pequeñas producciones literarias. Y también muy variadas definiciones, más o menos imaginativas, de lo que son. Si tal como dice Shua, se las ha comparado con un rayo, con un estallido, con un relámpago; si se ha señalado su carácter sugerente y elíptico, su lirismo y sus finales sorprendentes, la autora termina inclinándose por una definición bastante pragmática: un microrrelato sería un texto narrativo plasmado en alrededor de trescientas palabras.

Esta aparente sencillez esconde, empero, un mundo. Porque el microrrelato presenta una trama, sin ser un cuento; cada una de sus palabras tiene un peso significativo, pero no es un poema; puede ser ingenioso y humorístico, pero no debe confundirse con el chiste; puede ser reflexivo, pero no es una fábula. En definitiva, Shua propone otra alternativa práctica, y nos dice que cuando un texto breve no se ajuste a las definiciones clásicas de cuento, poema, chiste, aforismo, fábula u otros, entonces lo probable es que sea un microrrelato.

Acorde con su título, este nuevo libro de Siglo Veintiuno Editores es propiamente una guía didáctica para aprender a escribir microrrelatos, pero también para poder apreciarlos y comprenderlos en todo su sentido. Sus páginas proponen una buena cantidad de variantes, posibilidades, ejemplos y también ejercicios, para que el lector que lo desee pueda generar sus propios relatos mínimos. Y aunque no da garantías, la autora asegura que, siguiendo su didáctica, el lector será un mejor autor al terminar su práctica.

No sería coherente extender demasiado esta reseña, pues ya hemos hecho en el inicio un elogio a la brevedad. Pero digamos que, un poco a la manera de la maravillosa Rayuela de Julio Cortázar, también este trabajo de Ana María Shua es un libro y a la vez muchos libros posibles: cada lector que decida cumplir con las consignas sugeridas por la autora estará creando una versión propia de esta obra. Lo confesamos: soñamos con una potencial antología de esos libros alternativos posibles, con una recopilación de los microrrelatos que puedan nacer a partir de este manual. No podemos hacer más que proponer la idea, claro está. Y tal vez dejar un mínimo aporte.

Se despertó sobresaltado en medio de la noche. Quizás fue culpa de un trueno, o de un mal sueño, o de haberse ido a la cama con la frustración de haber querido escribir un cuento mínimo para el cual no tuvo el respaldo de las musas. Esas cosas suceden. Se sintió reconfortado en cuanto ella lo abrazó, en medio de la oscuridad del cuarto, y estuvo a punto de volver a dormirse. No lo logró: justo en el instante en que ya conciliaba otra vez el sueño, recordó que ella había fallecido tres años antes, y que desde entonces dormía solo.

Germán A. Serain

Cómo escribir un microrrelato
Ana María Shua
Siglo Veintinuno Editores (2023) 
111 páginas
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Ana María Shua nació en Buenos Aires en 1951. A los dieciséis años publicó sus primeros poemas reunidos en El sol y yo. En 1980 ganó el premio de la Editorial Losada con su novela Soy Paciente. Otras novelas: Los amores de Laurita (llevada al cine), El libro de los recuerdos (Beca Guggenheim), La muerte como efecto secundario (Premio Club de los XIII y Premio Ciudad de Buenos Aires), Hija. Varios de sus libros abordan el microrrelato, género en el que ha obtenido el máximo reconocimiento internacional: La sueñera, Casa de geishas, Botánica del caos, Temporada de fantasmas (reunidos en el volumen Cazadores de Letras) y Fenómenos de circo. En 2019 se publicó La guerra en Madrid y en Buenos Aires. También ha escrito libros de cuentos. Con Miedo en el sur obtuvo el Premio Ciudad de Buenos Aires. Que tengas una vida interesante reúne sus cuentos completos hasta 2011. Contra el tiempo fue publicado en Madrid con prólogo, selección y entrevista de Samanta Schweblin. En 2022 se publicó Sirena de río, su último libro en el género. Sus libros para chicos se leen en toda América Latina y en España. Parte de su obra ha sido traducida a quince idiomas.

Ana María Shua habla sobre los microrrelatos
Página Web de Siglo Veintiuno Editores
Página web de Ana María Shua

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