TOSCA, sensible homenaje

Gratitud a Roberto Oswald y brillo de Marcelo Álvarez

Tosca – Elenco: Eva-María Westbroek , Marcelo Álvarez, Carlos Álvarez, Luis Gaeta, Mario De Salvo, Sergio Spina, Fernando Grassi, Carlos Esquivel y Julieta Unrein – Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón –  Director de coro: Miguel Martínez – Director Coro de Niños: César Bustamante – Dirección musical: Carlos Vieu – Concepción, escenografía e iluminación: Roberto Oswald – Escenógrafo asociado: Christian Prego – Reposición iluminación: Rubén Conde – Libreto: Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, sobre la pieza homónima de Victorien Sardou – Vestuario y Dirección de escena: Aníbal Lápiz

La puesta en escena de esta versión de Tosca es lo primero que se disfruta apenas abierto el telón. El merecido tributo a Roberto Oswald por parte de Aníbal Lápiz impone su presencia remedando la escenografía y la iluminación de sus pretéritas régies, muy trabajadas, imponentes, sin ayuda alguna de proyecciones hoy tan en boga y a veces tan empalagosas.

Dando marco al primer acto, en el interior de la iglesia de Sant’Andrea della Valle, la Orquesta Estable del Teatro Colón suena impecable, transmitiendo el espíritu verista gestado por Puccini y las notables y ajustadas marcaciones de Carlos Vieu. El clima eclosiona con la aparición del tenor Marcelo Álvarez corporizando con gran histrionismo al pintor Mario Cavaradossi y haciendo una deliciosa y sentida Recondita Armonia.

También sorprende, en ese acto, Eva-Maria Westbroek en el papel de Floria Tosca, con sus inmanejables celos, generando una emisión vocal genuina y potente que llena la sala, aunque comienza a desdibujarse ya en el segundo –donde debería brillar- con una desanimada y desafinada Vissi d’arte. En el tercero es claro que su voz está debilitada y su actuación es abúlica, para no hablar del imperante vibrato.

La particular presencia del Coro de Niños del Teatro Colón, todos monaguillos uniformados en rojo, genera un momento muy alegre –antes de la contrastante entrada de Scarpia- y demuestra una vez más la excelencia de César Bustamante en la preparación de las cándidas voces. Asimismo, el Coro Estable subyugó en el Te Deum.

Carlos Álvarez compone con originalidad al Barón Scarpia, marcando su perversión y maldad con elocuentes miradas y ajustado en la voz de quien maneja todo usando el terror. Luis Gaeta está muy bien vocalmente y maneja simpatía en el papel del sacristán. Cumplen también con buenas interpretaciones Mario de Salvo (Angelotti), Sergio Spina (Spoletta) y Fernando Grassi (Sciarrone).

Aun con sus logros y el esperado regreso escénico de Marcelo Álvarez, que cerró magníficamente con E lucevan le stelle, esta versión de Tosca se recordará más como homenaje a Oswald, considerando la opacidad del papel protagónico. Martin Wullich

Fue el 20 de agosto de 2016
Teatro Colón

Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7100
teatrocolon.org.ar
Tosca en Wikipedia
La historia de Tosca

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