MICROTEATRO BUENOS AIRES, arte y tragos

Nuevo espacio porteño para degustar un menú de bocadillos melodramáticos

La idea es ver  piezas breves (15 minutos), programadas esa misma noche en seis salas con capacidad para unas 15 personas y mínima escenografía. De miércoles a domingo sucede esta propuesta en la zona de Palermo, que cuenta con bar y cocina, y ofrecen microplatillos para picar entre obras. La idea pertenece al productor de cine Pablo Bossi  (Patagonik Film Group y Pampa Films) y a la actriz y productora Julieta Novarro.  Cada mes, la temática del ciclo es distinta. El primer mes fue el dinero y ahora es el sexo. Varían así las obras y los artistas convocados. En un mismo lugar podemos encontrarnos con grandes figuras del ámbito comercial como del off. Es un surtido tentador.

Pero no todo es acertado en esta propuesta que pretende ser revolucionaria y europea, aunque hace años que en Buenos Aires hay variedad de ciclos con obras cortas, ofrecidas en simultaneo y con talentosos artistas. El problema mayor consta en la organización del lugar y  la grilla de horarios. Las piezas están indicadas en flyers, formato digital y pantallas leds. La comunicación o llamada de inicio (a pesar del uso de un megáfono o una campanilla y alertas en monitores) se diluye en el bullicio reinante y  más de uno llega tarde.

También es lento el retiro de entradas, o el cambio de tickets, sumado al conflicto particular de cada concurrente que, apostado en la boletería, no saben qué obra ver y en qué orden, generando gran espera a los demás. El costo de una entrada es 70 pesos, pero hay promos para  dos obras, y tres obras.

En el mes de setiembre dos obras sobresalieron en la temática “Por amor”, con atrayentes dramaturgias. Una es Todo lo posible, de la prolífica Lorena Romanin, quien escribió y dirigió la divertida pieza con estupendos actores: Guido Botto Fiora, Salome Boustani y Marco Gianoli. No es fácil destacar a uno ya que los tres están perfectos, y son certeros y expresivos en sus trabajos, generando personajes, nobles y cálidos, que juegan con el entretenimiento y la emoción. Es teatro puro, fresco y equilibrado, donde la representación se mezcla entre la realidad y el melodrama, y los actores interactúan claramente con los espectadores, hecho que sirve magníficamente a la dinámica de la obra.

La otra es Reinicio, de Jorge Machin, con dirección de Inge Martin. En la cautivamte puesta futurística el amor está totalmente controlado por una de las partes. Sin revelar más de la trama, sólo diré que sorprende gratamente la idea, original y bien contada en tan poco tiempo. El carismático Mauro Alvarez, cuyo histrionismo crece en cada pieza, acierta en un personaje jugado con la naturalidad acostumbrada. Carla Scatarelli es convincente y con excelencia se convierte en cómplice de su compañero.

En octubre, el tema es “Por sexo”, con un surtido de seductoras propuestas: Prometo volver a engañarte, de Zenón Recalde con atinada dirección de Eugenia Alonso. Desde el punto de partida de una nota de despedida, un joven intentara rescatar el amor de su novia a toda costa y volver a transitar de manera pertinente las reglas en pareja, pero ¿qué sucede si realmente para recuperarla se debe hacer todo lo contrario? Cuenta con buenas actuaciones de  Sang Min Lèe, apasionada y malvada como la novia sin escrúpulos, y Javier Drolas, el sometido y cohibido pretendiente.

Al fin solos es una divertida pieza con autoría y ágil dirección de Gabriel Nesci. Resulta magnífico el trabajo actoral de Ramiro Agüero -en la personificación del novio rechazado- que aporta ritmo y mucha comicidad, y Daniela Pantano –como la ex novia superada- cuya gracia y manejo corporal son exquisitos. El destino jugara con ellos, se enfrentarán en una fiesta de casamientos de amigos, deberán limar asperezas, aparecerán culpas, habrá revanchas y reproches. Ambos deberán encontrar fin a cuestiones del pasado en tan solo un cuarto de hora.

Con una salada trama creada por Ernesto Kullock, Dominatrix presenta una pareja de actores que deslumbra en atrevidos papeles. Natalia Santiago es poseedora de un inquebrantable frenesí por la interpretación y Leo Azamor domina el terrero del humor. Lo que comienza con la intención de rescatar al mejor amigo de las garras de una novia de dudoso oficio, se transforma en una pesadilla para el osado desafiante. La fantasía, el deseo, la dominación y lo sensual reinan en un desopilante juego de roles, y el plan podría mutar. Cristian A. Domínguez

Miércoles a domingos desde las 20
Microteatro Buenos Aires
Serrano 1139 – Cap.
microteatro.com.ar

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