LA CORAL DE BEETHOVEN, mágico Diemecke

Memorable función en el cierre del Abono Beethoven

Que la temporada 2015 se haya abierto con las sinfonías del genio alemán, con la dirección de Enrique Arturo Diemecke, ya es de por sí -como se ha dicho aquí- un auspicioso comienzo. La novena sinfonía es una obra monumental, no en vano la partitura original ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad. A esa Humanidad aunada, hermanada en el amor y henchida de júbilo se refiere la Oda a la alegría de Friedrich Schiller, cuyos versos utiliza Ludwig van Beethoven para que solistas y coro canten gozosos en el cuarto movimiento de su sinfonía novena, la “Coral” de Beethoven.

Ese “santuario supremo de la Belleza, de la Música y del Lujo”, como Manuel Mujica Láinez describe al Teatro Colón en su novela El Gran Teatro, vivió momentos de intensa emoción, de éxtasis, de entusiasmo, de dicha, de magia, en una sala colmada.

El Maestro Enrique Arturo Diemecke marcó el final al que conducen los últimos compases de la obra a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Tras los interminables aplausos y bravos, a guisa de bis, el director invitó al público (seguramente éramos más de tres mil personas) a cantar junto al Coro Estable y los solistas -leyendo el texto en alemán- la célebre Oda a la alegría.

Fue así pues como tuvimos el privilegio de cantar en el Colón la Coral de Beethoven, y de pronunciar como podíamos las palabras de Schiller que muy bien reflejan lo que allí vivimos: “¡Alegría, bella chispa divina, hija de Elíseo, entramos con ardiente entusiasmo a tu santuario. Tu encanto reúne nuevamente lo que las convenciones habían separado rigurosamente. Todos los hombres se vuelven hermanos, allí donde tu dulce ala planea!”. Marcos Alonso

Fue el 8 de marzo de 2015
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7109
www.teatrocolon.org.ar

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