EL ÚLTIMO ENCUENTRO, tres grandes en escena

Reflexiones sobre la amistad en interesante adaptación del libro de Sándor Márai

El último encuentroAutor: Sándor Márai – Versión teatral: Christopher Hampton – Intérpretes: Duilio Marzio, Hilda Bernard y Fernando Heredia – Música: Lucas Fridman – Escenografía: Alicia Leloutre – Vestuario: Lorena Díaz – Iluminación: Magalí Acha – Dirección: Gabriela Izcovich

Esta es la historia de dos amigos que se encuentran después de 41 años. Ese encuentro -el que da título a la obra- se producirá en la casa de uno de ellos. Aparte de su ama de llaves, quien servirá la cena, no habrá nadie más. Tendrán suficiente tiempo para una conversación necesaria que aclarará algunos puntos de su pasada relación, del tiempo de ausencia posterior, de situaciones que nunca fueron muy claras. Y quizás nunca lo serán. Uno querrá dejar enterrados ciertos sucesos. El otro insistirá -hasta con cierto hostigamiento- en desempolvarlos. Será el último encuetro.

El libro original fue escrito por el húngaro Sándor Márai y publicado en 1942. Habla, esencialmente, de la amistad. Pero no deja de lado el amor -que incluye al de la amistad-, la vejez, la vida, la muerte, los anhelos, las pasiones y las ambiciones. La versión teatral de El último encuentro, que dirigió ajustadamente Gabriela Izcovich, fue escrita por Christopher Hampton.

El trío actoral conforma perfectamente los personajes trazados en el libro. Hilda Bernard compone una memoriosa ama de llaves noventona, capaz no solo de recordar el nacimiento de su señor, sino cada detalle de una familia de la que ha conocido más pormenores que algunos de sus integrantes. Su trabajo es impecable en la personificación de una mujer impoluta y prudente, que reserva velados secretos. Es también una mesurada narradora cuando se dirige al público para aclarar o añadir algún dato valioso. Fernando Heredia personifica al visitante, en una actuación a la que parecería faltarle algo de expresión y elocuencia gestual, considerando sobre todo que su texto no es muy extenso.

Corporizando al anfitrión, Duilio Marzio realiza un trabajo colosal y memorable. Su capacidad histriónica y su profesionalismo se ponen al servicio del personaje, en una labor ardua y notable que lleva a cabo con maestría. 

Con una puesta en escena característicamente clásica, la escenografía de El último encuentro cumple con la premisa aportando incluso  alfombras persas, aunque habría requerido una mesa más grandiosa. El diseño de iluminación, acorde al palaciego reducto, adolece de algunos desajustes.  La música de Lucas Fridman aporta sutilmente el clima necesario para acompañar la historia que, entre otras reflexiones, nos dejará meditando aquello de que uno siempre pierde a la persona que ama, y si no es capaz de soportar esa pérdida, es un fracaso como ser humano. Martin Wullich

Se dio hasta 2009
Teatro La Comedia
Rodríguez Peña 1062 – Cap.
(la sala cerró definitivamente)

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