EL PARAÍSO, a punto de cerrar

La hermosa casona cordobesa de Mujica Láinez, hoy museo, agoniza por dificultades financieras

Martes 22 de junio, a las 16, en casa de Hugo Beccacece, autor de esta nota. Un SOS cultural. Llamada telefónica de Ana Mujica Alvear de Rodríguez Aldao, la hija del escritor Manuel Mujica Láinez. El Paraíso, la hermosa propiedad donde Manucho vivió sus últimos años, hoy convertida en museo, está a punto de cerrar sus puertas por razones económicas.

La Casa-Museo está sostenida por la Fundación Mujica Lainez, creada en 1989 por Ana Alvear de Mujica Lainez (Anita), la esposa del autor de Bomarzo . Para que no se produzcan confusiones en la lectura de esta crónica, cada vez que se hable de Anita, se trata de la mujer de Manucho, madre de Ana. Cada vez que se mencione a Ana, se trata de la hija del matrimonio.

Mientras Anita vivió, fue ella la que pagó todos los gastos de la Fundación. “En realidad -dice Ana-, mi madre no dejó un fondo para la Fundación, por más extraño que parezca. Ése es un tema largo de explicar. Los fondos provenían de la cuenta personal de ella, que depositaba mes tras mes, mientras estuvo viva, lo requerido para seguir adelante. A la entidad, ella le donó la casa familiar, el mobiliario y las colecciones. Mamá continuó viviendo en una casita aparte, en el jardín de “El Paraíso”. Esa casita hoy se alquila para proveer de dinero a la Fundación.”

A la muerte de Anita, en 1994, la Fundación tuvo otras autoridades, entre las que no figuraba ninguno de los hijos del matrimonio Mujica Lainez-Alvear. Con el tiempo, se descubrieron varias irregularidades en la gestión de la entidad, que fueron denunciadas por el intendente de La Cumbre. La denuncia llevó a la clausura judicial de la Casa-Museo. Se nombró como interventora a Lucía Pravia y ésta designó como nueva presidenta de la Fundación a Ana Mujica Alvear.

“Otro ingreso con que contamos -agrega Ana-, además del alquiler de la casita, es el de las entradas ($ 40) que, por supuesto, no alcanza para los gastos. “El Paraíso” es bastante visitado en enero, en febrero y, menos, en las vacaciones de invierno. En los meses fríos viene muy poca gente. Además de las visitas, se organizan actividades culturales y se brindan espectáculos con los que se recauda algo de dinero. En La Cumbre no hay mucha gente, aún menos en invierno, por lo cual no se puede contar con esa clase de ingresos de un modo regular. En los últimos años, mi esposo, Ricardo Rodríguez Aldao, ha solventado muchos de los gastos. Por supuesto, también nos ayudan amigos y empresas, pero se necesitan aportes regulares. Ahora hemos contratado a una persona que cuida la propiedad por la noche. En el último tiempo, nos han robado un busto de mármol y hubo un intento de robo que, afortunadamente, fue frustrado por una patrulla de la policía. Necesitamos que el gobierno de la provincia de Córdoba, el gobierno nacional, o un grupo de empresas se pongan de acuerdo con la Fundación para que la Casa-Museo de mi padre no se pierda. He escrito numerosas cartas a funcionarios, a políticos, a empresarios, pero no he recibido una respuesta que sea, de verdad, una solución. Es una lástima: hicimos muchas cosas. Abrimos tres cuartos nuevos, editamos libros, organizamos concursos literarios, creamos un auditorio en la recepción, levantamos otra casita destinada a alojar a estudiosos y a escritores.”

Para paliar de algún modo el difícil momento que pasa la Fundación Mujica Lainez, hoy, a las 19.30, en el cine Luis Berti de La Cumbre, se va a proyectar a beneficio de la entidad el documental La cáscara rota , dirigido por Florencia Mujica Lainez, nieta de Manucho.

La situación es tan extrema que, en principio, “El Paraíso” se cerraría el 31 de julio. Para pagar el mantenimiento, los impuestos, los servicios, tres guías, un cuidador y un jardinero, se necesitan $ 35.000 mensuales. Ése es el valor de la memoria. Hugo Beccacece (escrito para La Nación)

 

Casa Museo El Paraíso de Manuel Mujica Láinez


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