COLÓN RING, plenitud musical

Interesante reducción de la célebre tetralogía wagneriana con ininteligible puesta en escena

Colón Ring –  Idea: Cord Garben – Intérpretes: Linda Watson, Andrew Shore, Gerard Kim, Jukka Rasilainen, Leonid Zakhozhaev, Marion Ammann, Simone Schroder, Stig Andersen, Adriana Mastrangelo – Música: Richard Wagner – Dirección musical: Roberto Paternostro – Régie: Valentina Carrasco

Con mucha expectativa comienza el estreno mundial del Colón Ring. La imagen del mismísimo inicio de ese gran preludio que es El oro del Rin es de una belleza impactante. Estructuras sumergidas como si de la catedral de Debussy se tratara, con tenue iluminación y el paso sutil e imponente de la música predisponen a disfrutar horas de goce teatral.

Sin embargo, repentinamente, la magia desaparece, el oro no está y la mitología es de una sorprendente localidad. La monumentalidad ha sido reemplazada por unos plásticos que ondean, pobreza evidente, ropa colgada, Wotan con inusual uniforme, suciedad por doquier, bebes que son quitados a sus madres, una sala de torturas, mujeres muertas, gente que toma mate e imágenes del Che Guevara y Evita cuyo sentido costará encontrar entre Brunilda y Sigfrido. La puesta en escena ideada por Valentina Carrasco (La Fura dels Baus) desconcierta, por decir lo menos.

El Colón Ring pergeñado por Cord Garben reduce a sólo siete horas las originales 15 de esta tetralogía y está muy bien hecho aunque se pierda algún jugoso diálogo. Son elecciones. Todo no se puede.

El director Roberto Paternostro cumplió una labor colosal al frente de las orquestas que se dividieron el tiempo de ejecución. Solamente apoyado por momentos en un taburete, imprimió el inconfundible sonido y sello del compositor alemán en un trabajo indiscutible, así en los pianissimos y melodías, como en los climas majestuosos  entregados por cuerdas, vientos y percusión.

La soprano Linda Watson ya había demostrado sus posibilidades en una visita que hizo hace unos meses. Sin embargo multiplicó su potencia vocal, su afinación perfecta, sus notas interminables y gloriosas, y una sustanciación impecable en el personaje.

Jukka Rasilanen logró sobreponerse al tibio comienzo y gestó el carácter de Wotan en su justa medida. Andrew Shore impactó con notable emisión, y fue el único que llamó la atención en la primera de las óperas, personificando a Alberich con inusitados  ribetes histriónicos. Leonid Zakhozhaev hizo también un trabajo vocal estupendo como Siegfried, ayudado por su physique du rol ideal para el personaje.

Pero no se quedaron atrás Stig Andersen –Siegmund-, ni Marion Ammann –Sieglinde-, ni Simone Schröder –Fricka-, ni nuestra Adriana Mastrángelo –Siegrune-, por nombrar sólo algunos. Todos, en los momentos corales, y cada uno en su personificación, cumplieron sobresalientemente, tal como lo hizo Gérard Kim, como Gunther, en El Ocaso de los Dioses.

El Colón Ring ha sido un reto, sin duda. De aquí en adelante, podrá haber otras versiones, según la visión de cada quien. La ópera es imagen y música. En este caso, la primera no condice con la segunda. En lo musical, este estreno mundial ha salido más que airoso de un desafío que -como tal- tuvo idas y vueltas, dimes y diretes, claroscuros y mucho suspenso. En lo visual, recordando a Stanley Kubrick, ojos bien cerrados. Martin Wullich

Fue el 27 de noviembre de 2012
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7109
teatrocolon.org.ar

Final de Sigfrido

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