COLÓN RING, otro eco

Una experiencia musical extraordinaria

Colón RingMúsica: Richard Wagner – Versión: Cord Garben – Régie: Valentina Carrasco – Elenco: Adriana Mastrángelo, Andrew Shore, Gerard Kim, Jukka Rasilainen, Marion Ammann, Simone Schroder, Stig Andersen, Leonid Zakhozhaev, Linda Watson – Director Musical: Roberto Paternostro

“Todo fue armonizarnos o sucumbir.
Así, para la antigua tierra nueva
del río que no es un río,
no quedó sino la inquietante fatalidad
de intentar una vida nueva sobre la faz del planeta”.
(H. Ferrer y A. Piazzolla – El pueblo joven. Oratorio de dos mundos)

Como anticipo del Jubileo Wagneriano 2013, el pasado 27 de noviembre tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires el estreno mundial del polémico Colón Ring, versión compacta de El anillo del nibelungo, de Richard Wagner, calificada como revolucionaria por Katharina Wagner, mentora original del proyecto y bisnieta del compositor.  La experiencia del Colón Ring fue extraordinaria: las voces, magníficas; la dirección musical, excelente; la música –desde el ondulante mi bemol inicial hasta la catástrofe final–, gloriosa.

Valentina Carrasco presentó, en un escenario gris y opresivo, una provocadora traducción de la desmesura, la ambición y la miseria, a través de revulsivos símbolos de fuerza local, como la exposición de los bebés robados y la vergonzante obscenidad de un déspota que negocia el poder con sus acreedores, que, más que gigantes, parecen mafiosos comunes.  Para colmo, uno de los “gigantes” es minusválido. Notable metáfora…

Si bien, como era de esperar, el melómano lamentó la falta de importantes pasajes del original; en compensación pudo apreciar con nitidez el sordo bajo continuo del enano Alberico como metáfora universal. En efecto, el nibelungo remite fácilmente a un indisimulado Edipo o, también, a un Salieri como el de Amadeus, que, al igual que su homólogo wagneriano, renuncia al amor a cambio de un peligroso y seductor sustituto: el poder.

En la Tetralogía, Richard Wagner explayó su arte más allá de todo atropello ético o éxtasis estético. Valiéndose del robo, el incesto, los asesinatos, los pactos indignos, o los engaños como vehículo, supo plasmar el fundamental drama erótico dentro de momentos sublimes en los que se adivina por contraste –como ocurre al mirar un negativo– el amor en su totalidad.

Si Wagner tuvo la virtud de reelaborar los vetustos mitos escandinavos, acercándolos al inconsciente colectivo de su país y de su siglo, Valentina Carrasco consiguió bajar aún más al terreno concreto a aquellos dioses germánicos, transformándolos en seres casi humanos, cuyo comportamiento tiene un fuerte sabor local y contemporáneo. En su versión, el mal no aparece como una abstracción sino que, lejos del Walhalla, parece calcar muchos aspectos de la realidad cotidiana de Argentina.

Al igual que el Don Giovanni de Mozart, El anillo del nibelungo es un drama con final abierto. El catastrófico ocaso de sus dioses promete, con su destrucción, el amanecer de un mundo renovado. La aurora de un aquí y ahora, en prosa, cuyos protagonistas somos nosotros. Colón Ring fue un desafío, pero el gran desafío que Wagner nos plantea hoy es, entonces, gestionar sagazmente la energía del amor, neutralizando a ese enano fascista que saquea a diario las profundidades de nuestro interior y de nuestro Río de la Plata. José María Kokubu Munzón

COLu00d3N RING - FINAL - www.martinwullich.com

Colón Ring fue el 27 de noviembre de 2012
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7109
teatrocolon.org.ar

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