BLIZZARD, frío, aislamiento y mentiras

Otro interesante título propuesto por el Teatro Nacional Cervantes para ver gratis online

Blizzard – Actúan: Mara Bestelli, Luciano Suardi, Felipe Saade, Luis Ziembrowski – Sonido: Spyce – Iluminación: Estefanía Piotrkwoski – Vestuario: Betiana Temkin – Escenografía: Rodrigo González Garillo – Dramaturgia: David Ángel Gudiño – Dirección: Laura Fernández.

Hace frío. En la Antártida hace mucho frío, mientras el resto del mundo se sume en una pandemia global. Un virus sobre el cual se sabe muy poco amenaza con causar estragos. Acaso llegue al continente blanco, o quizás no. Mientras tanto, el concepto mismo de aislamiento resulta algo paradójico: en esos fríos parajes todavía no es necesario aislarse por culpa del virus. Y sin embargo, el estar aislados es una condición natural para quienes viven allí.

Blizzard. Así le dicen los británicos; los argentinos lo llaman viento blanco. Son corrientes de aire que en ocasiones superan los 100 kilómetros por hora. A su paso levantan la nieve suelta que hay en el suelo, reduciendo la visibilidad a cero y dejando enormes dunas de nieve detrás. Verse atrapado por un blizzard puede ser una situación muy grave, pues además las temperaturas pueden llegar a menos de 30 grados bajo cero. Un frío tremendo, inhumano.

En la Antártida, continente helado e inhóspito, funciona la única escuela del país que no ha entrado en confinamiento. Claudia y Juan (Mara Bestelli y Luciano Suardi) son los responsables a cargo. Ellos son pareja, pero hay algo mal en su relación. Algo que tiene que ver con el frío, pero considerado más allá de lo climático. Es que en estos parajes estar aislado parece ser algo casi natural, que no depende únicamente del viento, ni de un virus.

Fernando (Luis Ziembrowski) es divorciado, sin hijos, casi sin familia. Está solo en el continente. Es casi como un pingüino, que uno no sabe si anda solo porque se ha perdido con la tormenta o porque ha elegido la soledad como destino. Será el tercero en una curiosa discordia, sembrada de búsquedas, desencuentros y mentiras. Y finalmente está Danilo (Felipe Saade), el hijo de Juan y Claudia, testigo entusiasta -aunque no lo parezca- de todo lo que suceda. Simplemente porque está convencido -y probablemente tenga razón- de que sin entusiasmo las personas se mueren.

Con una escenografía mínima y dirección de Laura Fernández, el texto de David Ángel Gudiño funciona como una potente metáfora en relación a los vínculos afectivos, en cuanto a lo que nos sucede cuando perdemos el contacto con los demás. Porque sin amor no se tiene nada. Pero a veces lo que se tiene, como dice una canción, allí en el fondo del corazón, es una herida.

Ya que hablamos de canciones, uno de los hallazgos de la obra es hacer sonar de fondo, durante una de las escenas, una canción de Culture Club, en una versión aletargada. Una lectura entre líneas nos permitiría detenernos en algunos versos. Si escucho tus mentiras, ¿dirías que soy un hombre sin convicción? / Soy un hombre que no sabe vender una contradicción. / Karma camaleón, vienes y vas. / Amar sería fácil si tus colores fuesen como mis sueños / Rojo, dorado y verde. / Cuando nos aferramos, nuestro amor es fuerte. / Cuando te vas, te has ido para siempre.

La obra, seleccionada en el marco del concurso NuestroTeatro, forma parte del meritorio ciclo que el Teatro Nacional Cervantes ofrece en línea, de manera gratuita, para garantizar la continuidad de la actividad teatral en este tiempo de pandemia. Germán A. Serain

 

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