EL ÁVIDO ESPECTADOR, juego de espejos

La obra póstuma de Alejandro Zingman homenajea al teatro y a sus espectadores

El ávido espectador – Actúan: Carolina Adamovsky, Javier Lorenzo, Juliana Muras, Analía Sánchez, Mariano Sayavedra, Carolina Tejeda – Sonido y Música: Marcelo Katz – Iluminación: Alejandro Le Roux – Vestuario: Mariana Seropian – Escenografía: Cecilia Zuvialde – Dramaturgia: Alejandro Zingman – Dirección: Carolina Adamovsky

Supongamos que alguien comenta que ha ido al teatro, a una sala cualquiera, como podría ser la Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes. Es sólo por solo poner un ejemplo, que quede claro. Esta persona dice que ha visto una obra que le ha gustado mucho. Muchísimo. Es muy probable que ahí mismo, entre quienes están escuchando lo que esta persona dice, alguien pregunte por el título de la obra. Pero, sin ninguna duda, alguien hará también esa otra pregunta, inquisidora, casi obvia, inevitable: «Ajá… ¿Y de qué se trata?».

En el caso de El ávido espectador, esta pregunta tiene una respuesta relativamente sencilla. La pieza trata de un grupo de amigos que se reúne en un departamento justo después de haber asistido a una obra teatral titulada, precisamente, El ávido espectador. Conversan de manera animada en relación a lo que han visto. También  se ponen al día de sus cosas,  filosofan un poco mientras toman algo y recuerdan otros trabajos que han visto. Porque todos ellos son ávidos espectadores de teatro, precisamente.

Los personajes son cinco. Aunque quizá sean seis. Pero no explicaremos esta imprecisión, porque no es nuestra intención spoilear, como se dice ahora. Vale decir, no queremos revelar información importante sobre los giros argumentales, para no arruinar la sorpresa al espectador que aún no ha visto la obra. Lo curioso es que estos protagonistas sí, ya han visto la pieza, la misma que están protagonizando, aunque en el fondo parezcan no saberlo. Entre ellos se cuenta incluso una de las actrices que acaba de interpretar la obra en cuestión. La que los amigos acaban de ver. La que el espectador está viendo.

El libro escrito por el recordado Alejandro Zingman es ingenioso y nos invita a adentrarnos en un divertido juego de espejos, donde los personajes y los espectadores tienden a mimetizarse, haciendo malabares al mismo tiempo con el absurdo. Si el lector de estas líneas es un ávido espectador de teatro, no debería dejar de ver este trabajo, incluso cuando con el tiempo seguramente olvidará el nombre de sus protagonistas, y hasta el del propio dramaturgo. 

Alguna vez confesó Zingman la esencia de su pasión por el teatro, y esta es una muy buena ocasión para recordarlo: “Más allá de mis amores y desamores con el teatro, siempre quise defenderlo. Porque es una fuente de virtudes y un arte que no puede dejar de admirarse por su nobleza que resiste a los siglos, y porque siempre estuvo a mano para multiplicar el sentido de la experiencia humana”. Germán A. Serain

(hasta el 10 de mayo 2026)
Teatro Nacional Cervantes 
Sala Orestes Caviglia
Libertad 815 – CABA
Entradas por Alternativa

o en la boletería del teatro

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