HABITAR LA INCERTIDUMBRE, el juego como territorio

Con dibujos, esculturas y tecnología, Claudio Gallina construye un mundo poblado de niños, paisajes y memoria

Claudio Gallina presenta en el Paseo de las Artes Duhau Habitar la incertidumbre, una muestra que reúne 34 obras realizadas entre 2012 y la actualidad. Desde el primer contacto se percibe claramente la presencia del volumen, aun cuando muchas piezas nacen del dibujo. Gallina dibuja el paisaje y juega con esa tercera dimensión: chicos que parecen haber estado en un lugar preciso y un arroyo que se percibe distante, pero con una sorprendente presencia muy concreta, como si pertenecieran a un territorio imaginario propio.

Infancia, cuadernos y preguntas

Una de las escenas más llamativas es la de los cuadernos y las imágenes de niños manejando arcoíris. Cuadernos que podrían haber sido del propio artista, cada uno con sus fechas, cuentas por resolver y explicaciones sobre qué es una estrella o un asteroide. Todo eso aparece también en rostros realizados con acuarela e incluso en un pequeño circo construido con distintos elementos.

Luego surgen los problemas escolares: “En un auto caben cuatro personas, ¿cuántas personas caben en tres autos?”, las tablas de multiplicar, o simples preguntas: “¿A qué hora abre el parque los días sábados?”. Todo resulta precioso. Tal vez haya allí algo de la propia vida de Gallina. Indudablemente el artista ama la naturaleza y el mundo de la infancia. Ciertas escenas parecen salidas de una película de suspenso. Resulta interesante observar cómo maneja las escalas de los personajes, otorgándoles presencia y focalidad.

Entre las esculturas aparece El viaje, donde un chico parece iniciar un recorrido en bote. La técnica combina cemento, resina, pasta de yeso, madera y tecnología 3D. En Juego imposible, una niña aparece dentro de una estructura geométrica que combina distintas formas. ¿Qué hace allí? Toda respuesta parece posible.

En el tríptico Observadores del desastre reaparece el blanco y negro. ¿De qué desastres hablará Gallina? ¿De los que ya ocurrieron o de los que están por venir? La obra adquiere un sentido particular al saber que el artista perdió su casa en un incendio ocurrido en Córdoba en 2017, experiencia que derivó en una reflexión sobre paisajes alterados y árboles despojados de color.

Entre pintura, escultura y tecnología

En Habitar la incertidumbre se despliegan pequeñas esculturas sobre madera, figuras fantásticas y escenas de juego. Un dragón acompaña a un niño en El monstruo de la laguna, mientras que La primavera se presenta como un relieve de carácter arquitectónico. Una niña toma café en medio de un bosque, junto a una especie de fuego que no sabemos si es imaginario o fatuo. También se destacan piezas circulares realizadas en acrílico, con una mezcla de colores y formas geométricas. 

Sus títulos resultan sugerentes: Calor de hogar, La construcción de un hábitat y La protectora, esta última con un niño que transporta una casa. Hay también dibujos que revelan un notable manejo y particular dominio del lenguaje gráfico, como Orbes, Juego raro y Al derecho y al revés. Los motivos vuelven una y otra vez. El blanco y negro y el color conviven con naturalidad. La fantasía se mezcla con la vida cotidiana.

El procedimiento creativo también resulta interesante: primero dibuja un chico —dice que lo mejor que puede— y luego recurre a la inteligencia artificial para convertir ese dibujo en algo vivo, en color, en acción. Allí, entre el trazo inicial y la tecnología, late el fascinante y personalísimo universo de Gallina, sostenido por una imaginación poco común. Martin Wullich

Todos los días las 24 horas
(hasta el 3 de mayo 2026)
Habitar la incertidumbre
Galería Paseo de las Artes
Palacio Duhau – Park Hyatt
Posadas 1350 – CABA
Acceso libre
Sitio Web Claudio Gallina

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