Modelo vivo muerto – Intérpretes: Manu Fanego, Sebastián Furman, Pablo Fusco, Julián Lucero, Tincho Lups y Carola Oyarbide – Vestuario: Sandra Szwarcberg – Escenografía: Sol Soto – Iluminación: Gustavo Lista, Adrian Ruiz – Música: Sebastián Furman – Dirección: Francisca Ure
Hay obras que te emocionan. Otras te hacen pensar. Y después está Modelo Vivo Muerto, de Bla Bla y Cía., una comedia que sorprende por su originalidad y provoca carcajadas desde el comienzo. El espectáculo llega a la cartelera porteña luego de una destacada temporada en Mar del Plata, con su energía intacta.
La compañía no nació en un teatro, sino en un salón de yoga, con entradas a la gorra, hace más de una década. El grupo comenzó haciendo sketches en varietés, con el cuerpo como principal herramienta y casi sin recursos materiales. Ese origen ligado al teatro popular —más cercano al juego que a la institución— explica en buena medida la identidad que hoy los distingue.
Con Modelo Vivo Muerto realizaron su primera obra de teatro formal. En ese paso se sumaron Carola Oyarbide al elenco, Gustavo Lista a la dramaturgia y Francisca Ure a la dirección. La incorporación de Oyarbide, en particular, aportó un nuevo impulso escénico que dialoga con la dinámica construida por el grupo a lo largo de los años.
La trama gira en torno a un crimen ocurrido en una escuela de arte: un modelo vivo aparece muerto en medio de un examen final. A partir de allí, la obra despliega una parodia del género policial sostenida en el absurdo. Seis sospechosos, un misterio y un ritmo humorístico constante. La estructura es reconocible, pero funciona como soporte para una comedia que avanza sin pausas ni solemnidades.
La puesta en escena construida por Ure juega deliberadamente con la expectativa del drama. Piano, humo y una iluminación fría parecen anunciar un relato serio, hasta que Sebastián Furman irrumpe con un lipsync del clásico pedido de apagar los celulares. El gesto establece de inmediato el pacto con el público: nada de solemnidad, todo es juego.
Modelo vivo muerto despliega una serie de burlas dirigidas a la academia, al mundo del arte, al yoga, al veganismo, a los modelos pedagógicos y al propio género policial, con referencias que van de Edipo a la cultura institucional contemporánea. El humor es directo, irreverente, sostenido, y no busca complacencias.
El trabajo actoral es uno de los grandes aciertos del espectáculo. Manu Fanego encarna —literalmente— al modelo vivo que da título a la obra, y también a la psicóloga del instituto, con escenas de gran efectividad cómica. Julián Lucero compone a un profesor de artes plásticas llevado al extremo, mientras que Pablo Fusco, Tincho Lups y Carola Oyarbide interpretan a tres alumnos tan ingenuos como desopilantes, representantes de un sistema educativo en ruinas, que se sostiene sobre la fe más que sobre la lógica.
Modelo Vivo Muerto consigue algo poco frecuente: hacer reír con pocos elementos y sin recurrir al chiste fácil. En un contexto donde el humor suele oscilar entre la evasión y el comentario coyuntural, la obra apuesta por un absurdo inteligente que recupera una idea esencial del teatro: el juego compartido. Reír juntos, aquí, no es una distracción, sino una forma —modesta pero eficaz— de resistencia. Cristian A. Domínguez
Miércoles a las 22
Teatro Metropolitan
Av. Corrientes 1343 – CABA
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