DIVINAS PALABRAS, eminente trabajo

El esperpento de Valle Inclán, con su galería de temibles e inocentes personajes, en una puesta destacable

Divinas palabrasAutor: Ramón del Valle Inclán – Adaptación: Edward Nutkiewicz – Actúan: María Alejandra Bonetto, Ana María Colombo, Guillermina de Zabaleta, José Luís Deus, Ricardo Miguelez, Alfredo Noberasco y Jorge Noya – Vestuario: Alberto Bellatti – Iluminación: Marco Pastorino – Dirección: Gustavo Bonamino

No hay vuelta que darle, un clásico se convierte en tal pues toca temas inherentes a la condición humana. Son temas que vienen desde que el hombre es hombre, están en la trama de una vida y permanecerán mientras el mundo exista. Ese es el mayor atractivo de estas palabras –quien sabe si tan divinas- de Ramón del Valle Inclán, que podrían haber sido escritas ayer, pues su vigencia es comparable a muchas historias cotidianas. La obra es la quintaesencia del esperpento, con su impresionante y a la vez atractiva estética, que el director Gustavo Bonamino tradujo en imágenes surrealistas.

Todos los personajes han sido marcados estupendamente con su particular impronta, sin olvidar detalle alguno. Allí aparecen la codicia, la ignominia, la mezquindad, la falsedad, la lujuria, la corrupción, en cuerpos deformados, mentes alucinadas, mendigos enfermos, inocentes niños, religiosos perversos, en una puesta llamativa y logradísima con más lugar para la escena que para los espectadores.

Con su lenguaje pletórico y frondoso, junto a un tono marcadamente alto y declamativo en el decir, Divinas palabras  tiene momentos de cierta monotonía y lentitud que dan la impresión de un estilo teatral altri tempi. Sin embargo, el elenco es parejo y cumple dignamente el difícil trabajo, particularmente en el caso de Jorge Noya quien desarrolla una magnífica labor encarnando a Laureano. También se destacan Guillermina de Zabaleta en su Simoniña y Ana María Colombo en el papel de la Tía Marica, mientras Ricardo Miguelez hace crecer su personaje en la medida en que transcurre la obra.

La musicalización, del mismo director, es precisa y encanta. El clima de iluminación ha sido muy bien diseñado por Marco Pastorino, especialmente en los momentos intimistas y en los soliloquios marcados por un seguidor. Un párrafo aparte merece Alberto Bellatti por el sobresaliente vestuario, espectacularmente llamativo, digno de premio. Martin Wullich

Se dio hasta fin de noviembre 2009
Teatro El Bardo
Cochabamba 743 – Cap.

www.elbardoteatro.com.ar

Nota: es apreciable el programa de mano, con comentarios sobre la obra, la versión, la dirección y la puesta en escena, las producciones de El Bardo y la completísima Ficha Técnica que incluye hasta las fotografías de cada integrante.

www.martinwullich.com - DIVINAS PALABRAS

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