Esta obra dramática del autor chileno Luis Barrales Guzmán -consagrado con éxitos como Hp (Hans Pozo) y Las niñas arañas– indaga en las relaciones de parentesco y los lazos afectivos de dos mujeres combativas, semejantes y distantes, que esperan impacientes el resultado de un test de ADN para comprobar si son hermanas. Con la admirable dirección del mismo autor, la pieza sorprende en interpretación y estética.
Un dicho coloquial afirma que el talento salta generaciones en una familia. Parece ser aplicable a Juana Viale, con un crecimiento actoral incuestionable. Alejada de sus interpretaciones comerciales y televisivas de años anteriores, se la nota más solida, expresiva y ajustada. Transita de manera convincente y certera los distintos matices y opuestas emociones que requiere su papel, amalgamándose a su contrafigura, la uruguaya Victoria Césperes, actriz que posee una calidad interpretativa natural y fresca, diestra en los momentos dramáticos y cómicos de la pieza teatral.
La escenografía despojada consta sólo de una mesa de vidrio con una luz debajo que impacta visualmente, un par de sillas altas, un microscopio y un cuaderno de estudio. La virtuosa cellista Ángela Acuña aporta el clima necesario enfatizando las escenas con su música en vivo.
Ambas actrices llevaron la idea original a Barrales, quien la transformó en una puesta notable e interesante tanto en el texto como en la forma de plasmarla escénicamente. Algo recurrente en varios directores chilenos es indagar en su pasado político y social, y esta obra no escapa a esa premisa, aunque lo expone de manera sutil. El texto sobresale con pasajes poéticos y abstractos, confrontando la trama con lo social, en un resultado emocionante. Cristian A. Domínguez
Jueves a las 20
Espacio Callejón
Humahuaca 3759 – Cap.
(011) 4862-1167
espaciocallejon.com
Estrenó en Teatro El Picadero






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