WONDER.LAND, fantasía tecnológica

Damon Albarn le pone música y actualiza el clásico de Lewis Carroll

Wonder.land – Intérpretes:   Sam Archer, Lois Chimimba, Rob Compton, Rosalie Craig, Ivan De Freitas, Hal Fowler, Luke Fetherston, Anna Francolini, Lorraine Graham, Paul Hilton, Karina Hind, Holly James, Sam Mackay, Daisy Maywood, Enyi Okoronkwo, David Page, Golda Rosheuvel, Cydney Uffindell-Phillips y Witney White – Basado en: Alice’s Adventures in Wonderland de Lewis Carroll – Música: Damon Albarn – Texto y letras de canciones: Moira Buffini – Dirección: Rufus Norris

El Festival Internacional de Manchester nació el día que Gorillaz se subió al escenario de la Royal Opera House de esa británica ciudad en 2005. Era la primera vez que el mundo le veía la cara a la banda más original y vanguardista surgida en las últimas décadas, nacida del genio creativo del magnífico Damon Albarn. Fueron cinco noches que pasaron a la historia y sentaron un precedente que condicionó desde la hora cero la calidad de las producciones que se presentaron -desde entonces cada dos años- en el emblemático festival de la tercera ciudad más visitada del Reino Unido.

Aquel primer día de Noviembre, una década atrás, fue también el nacimiento de una prolífica asociación entre el MIF y Damon Albarn. Desde entonces, el multifacético líder de Blur y el festival han coproducido dos óperas, Monkey: Journey to the West (2007) y Dr. Dee (2011), y ahora Wonder.land. “Damon era cauteloso respecto de escribir un musical hasta que la idea de Alicia en el país de las maravillas surgió como inspiración,” dice Alex Potts, CEO y director artístico del festival, en el programa de mano. Y el timming no pudo ser mejor, ya que este año se cumplen 150 años de la edición original de Alice’s Adventures in Wonderland, la novela de Lewis Carroll.

Wonder.land cuenta la historia de Aly, una típica adolescente de estos tiempos híper conectados, que busca certezas donde no las hay y confía en que cuando las encuentre la ayudarán a descubrir su “verdadera” identidad. Considerando que la mayoría de los seres humanos dedicamos toda una vida a la búsqueda de la propia identidad (o identidades), imaginemos la complejidad a la que se enfrenta una adolescente de hoy en un mundo superpoblado de avatares.

“Damon señaló la pantalla y dijo: ‘este es el rabbit hole’ (la puerta de entrada hacia un mundo extraño y desconocido)” cuenta Rufus Norris refiriéndose a la primera reunión en la que Albarn les marcó el camino con un simple gesto. Para quiénes hayan prestado atención a las letras de Everyday Robots, el primer trabajo discográfico solista del creador de Gorillaz, el concepto del musical no es ninguna sorpresa. Los devastadores efectos de la híper conectividad en el espíritu humano desvelan al adulto de 45 años -y padre de familia- que nació en un mundo en el que la telefonía celular era prácticamente ciencia ficción.

La cara del Gato de Cheshire es la que domina el escenario. Si bien las puestas irán variando de acuerdo a cada cuadro, esa sonrisa burlona permanece proyectada sobre el piso. Será blanca y negra o fosforescente, pero nos recordará todo el tiempo que vivimos en un mundo de fantasía en el que hay muy poco que podemos controlar. El telón está entreabierto. Vemos una puerta y una pequeña cama. Aly ingresa a escena y crea a Alice, su avatar. Aly, la de la vida real, es hermosa: morocha, de ojos enormes, cabello revuelto y mucha onda. Sin embargo, cuando crea a Alice, elige ser blanca, rubia y convencional. La condena de la normalidad.

Aly es hija de padres separados y tiene un hermanito, Charly, a quien ama y odia con la misma intensidad. De hecho, Aly nos cuenta todo esto en Charly, una de las canciones más pegadizas del musical. Además, Aly acaba de mudarse y está comenzando una nueva etapa en un colegio privado. Por supuesto, será acosada por las chicas populares –que aparentemente no son exclusivas de las películas de high school norteamericanas- y encontrará un amigo, más que amigo, que la ayudará a contrarrestar tanto desequilibrio. La que se roba el musical es la directora de la escuela. La actriz Anna Francolini consigue ser despreciable y adorable al mismo tiempo y protagoniza una serie de cuadros musicales que la hacen lucir.

En Wonder.land el mundo de fantasía es el de la vida on line. Y los muros, las líneas de tiempo, los juegos multiplayer, todo se manifiesta sobre el escenario. La producción cuenta con una pantalla de una gran presencia multicolor y recursos escenográficos divertidos, como los muros, que son literalmente, paredes que se mueven sobre el escenario de Wonder.land. La excelente dirección del musical es de Rufus Norris, Director del National Theatre británico con quien Albarn ya había colaborado en Dr. Dee. El libro y las letras de las canciones son de Moira Buffini, reconocida dramaturga británica, autora de varias piezas teatrales nominadas a los premios Olivier.

El elenco es excepcional. Además de Francolini, se destacan la protagonista Lois Chimimba, y Rob Compton como el conejo blanco. La escenografía es colorida, ágil y moderna. Pero sobre todo, Wonder.land cuenta con los acordes creados por el niño interior que Albarn no deja morir. Curioso y más que curioso es escuchar lo cómodo que suena el pequeño avatar musical de Damon en ese mundo de fantasía potenciada. Silvina Miguel

wonder.land - Trailer

Wonder.land
se dio hasta abril 2016

National Theatre
London, England
Wonder.land en Wikipedia

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