Sócrates (drama sinfónico para piano y voz) – Autor: Erik Satie – Piano: Fernanda Morello – Soprano: Constanza Díaz Falú – Narrador: Marcos Montes – Iluminación: Ana Roy – Vestuario: Matías Mene Moyano – Escenografía: Ladislao Hanczyc – Director de escena: Emanuel Fernández
Considerada por Erik Satie como su obra maestra, Sócrates (1918) es un«drama sinfónico» basado en tres diálogos de Platón: Retrato de Sócrates —del Simposio—, Las orillas del Iliso —del Fedro—, Muerte de Sócrates —del Fedón—.. Concebida como un «retorno a la antigüedad clásica desde la sensibilidad moderna», su sonoridad abstracta y vanguardista anticipó el minimalismo e inspiró a artistas como Jean Cocteau, Igor Stravinsky, Constantin Brâncuși, Gertrude Stein, Alexander Calder y John Cage.
La originalidad del director de escena Emanuel Fernández , con la colaboración creativa de José Militano, radica en haber integrado esta obra dentro de un recorrido previo que dialoga con ella. En penumbras aparece Constanza Díaz Falú para dar vida estupendamente a un documento cuya imagen resulta familiar a todo estudiante de historia de la música. Resulta emocionante remontarse a los orígenes y escuchar el Epitafio de Seikilos, la composición musical completa más antigua que se conserva (siglo I o II d. C.). Es parte de una inscripción griega escrita sobre la tumba que había hecho construir Seikilos para su esposa cerca de Éfeso (Turquía).
Con la Gymnopédie Nº 1 (1888), la pianista Fernanda Morello nos transportó al siglo XIX junto a las afinidades de Erik Satie y el mundo helénico. En esta obra disimuladamente tonal en re mayor, breve como las otras dos, en compás de ¾, Fernanda —que ya había transitado el espíritu “satiano”— crea una atmósfera sutil que nos conduce a un universo onírico de danzarinas griegas.
George Antheil (1900-1959) y John Cage (1912-1992) tienen algo en común: la multiplicidad de sus talentos que, de un modo u otro, influyeron en sus realizaciones. El primero, en Oda a una urna griega recurre a un género característico de los compositores alemanes del siglo XIX, llamado ”melodrama”: una obra para piano y recitado. El segundo, en In a landscape, despliega una línea melódica calma y modalmente fluctuante, que remite tanto a modos griegos como orientales. Es una perfecta introducción para la obra de Satie, que guarda cierta relación con las descripciones bucólicas del Segundo Diálogo de Platón. Marcos Montes demuestra una vez más que no hay roles menores para los grandes actores: revive a Satie —con sus infaltables paraguas— en cada gesto y expresión.
Queda pendiente el tema de los personajes. Excepción hecha de La Muerte de Sócrates, con acordes desnudos y dinámicas variadas que suman emoción a cada frase del relato —lo que nos lleva a un paroxismo difícil de superar—, resulta difícil comprender los diálogos cuando todo recae en una sola voz.
En cuanto a la presentación general —ochenta minutos que no dieron respiro—, se advirtió un trabajo de equipo minucioso y preciso, llevado adelante en un espacio ideal. Estela Telerman
Fue el 29 de noviembre de 2025
CETC – Teatro Colón
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