ROMEO Y JULIETA, amores adolescentes

El Complejo Teatral de Buenos Aires presentó una nueva lectura del clásico de Shakespeare

Romeo y Julieta – Actúan: Irene Almus, Francisco Andrade, Juan Arana, Joselo Bella, Roxana Berco, Enrique Dumont, Oscar Ferrigno, Juan Pablo Galimberti, Pietro Gian, Mariana Giovine, Francisco González Gil, Juan Grandinetti, Julián Marcove, Federico Marrale, Agustín Meneses, Franco Moix, Leandro Morcillo, Michel Noer, Manuel Novoa, Alejo Ortiz, Claudia Pisanú, Gabriel Rovito, Facundo Rubiño, Jorge Seleme, Liliana Simsi, Lucía Stella, Miryam Strat y Rita Terranova – Vestuario: Pepe Uría – Escenografía: Héctor Calmet – Iluminación: Héctor Calmet y Miguel Morales – Música: Marcelo Alvarez – Coreografía: Sebastián Codega – Autor: William Shakespeare – Versión: Pablo Neruda – Dirección: Virginia Lago

Ninguna historia de amor ha tenido tanta repercusión en la cultura occidental como la de Romeo y Julieta. Infinidad de interpretaciones y relecturas han tenido lugar no sólo en el teatro, sino también en la danza, la música, la literatura y el cine, algunas más afortunadas que otras, como suele suceder. Hay más de una veintena de óperas sobre el tema, aunque las más conocidas sean las de Charles Gounod y Vincenzo Bellini; también Hector Berlioz, Piotr I. Tchaikovsky, Frederick Delius y otros compositores se inspiraron en esta historia.

En el terreno de la danza, Prokofiev decidió dejar vivir a sus protagonistas al final, aduciendo que muertos no los podía hacer bailar. Leonard Bernstein prefirió contextualizar la historia en Nueva York, con un resultado que contrasta con la espantosa versión fílmica del australiano Baz Luhrmann, protagonizada por Leonardo DiCaprio. Los ejemplos posibles se multiplican. Es como si el concepto mismo de un amor prohibido nos resultase particularmente atractivo. O acaso lo que nos atraiga sea la inevitable tragedia.

En cualquier caso, cada nueva puesta sobre la historia de Capuletos y Montescos supone un desafío, porque ¿qué cosa nueva se podría decir? Virginia Lago fue quien recogió el guante. Tomó la versión de los textos traducida por el poeta chileno Pablo Nerurda, convocó a un grupo de actores jóvenes y no demasiado conocidos, con Mariana Giovine y Juan Pablo Galimberti en los roles principales, y se dispuso a establecer sus marcaciones. Con muy buen criterio, determinó alejar a la pareja de enamorados del clásico modelo heroico, para humanizarlos. Finalmente, Romeo y Julieta no son más que un par de adolescentes torturados por un ideal amoroso, aunque es posible que en aras de este concepto se haya exagerado demasiado. Un adolescente enamorado no debe ser necesariamente representado como un tonto. Un tonto recitando Shakespeare resentirá inevitablemente la belleza de los textos. La sobreactuación no es conveniente nunca, ni para llevarla hacia una excesiva sobriedad, ni tampoco para hacerlo hacia el extremo contrario.

Hace poco el pensador Tomás Abraham señalaba, precisamente, que todas las puestas sobre obras de Shakespeare al fin y al cabo fracasan, incluso las mejores. Porque Shakespeare escribe palabras destinadas a ser puestas en acción, pero paradójicamente son bellas en tanto pertenecen al texto, y en la representación se convierten en otra cosa. De la lectura a la escena hay un tiempo narrativo que cambia, tanto como la acción misma del decir. Traduttore traditore, diría Umberto Eco, como un modo de resumir la situación. En otras palabras, que la hilacha se note no deja de ser inevitable; el resto es cuestión de gradaciones, sensibilidades y gustos. Más allá de esto, lo narrado sigue siendo tan impactante como siempre.

Y nosotros nos retiramos del teatro recordando aquellos versos que dicen: A las puertas del delirio está el silencio de una noche extraña, la soledad, y todo aquello que no se comprende. Los recodos del destino son oscuros e insospechables, y es allí donde nacen y se quiebran los sueños. Señor, yo sólo te pido que la próxima vez Romeo se retrase unos minutos, o bien que Julieta despierte a tiempo; porque el universo de los hombres es muy frágil y se desmorona con demasiada facilidad.  Germán A. Serain

Se dio hasta fin de 2014
Teatro Regio

Av. Córdoba 6056 – Cap.
(011) 4772-3350

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