RENACER SINFÓNICO, 70 años de la TV Pública

Emotiva y nutrida mixtura en la gala homenaje que dirigió Andrea Merenzon

Un escenario poblado de músicos representantes de las orquestas sinfónicas de todo el país; una sala donde se podían reconocer rostros de figuras del quehacer artístico y periodístico; una pantalla que cada tanto nos traía los plácemes de los directores de orquesta de distintos puntos de Argentina. Carlos Vieu, Andrea Merenzon, Gerardo Gardelin y Sergio Jurado turnándose para conducir la orquesta; y Martin Wullich, impecable maestro de ceremonias en el escenario del Teatro Coliseo, se conjugaron para Renacer Sinfónico, la gala homenaje a las siete ricas décadas de nuestra televisión pública.

Con la dirección general de Andrea Merenzon, en transmisión simultánea por la TV Pública y por todas las emisoras Radio Nacional del país, Renacer Sinfónico, la gala producida por Radio y Televisión Argentina y el Ministerio de Cultura de la Nación, realizada por Radio Nacional, ofreció una nutrida selección de obras interpretadas por artistas de alto nivel y de los géneros más variados. El público pudo escuchar en una misma noche piezas de compositores emblemáticos y también piezas no tan conocidas; todo cohesionado de manera estupenda por el maestro de ceremonias, que de tanto en tanto compartía alguna sabrosa anécdota o tocaba el corazón del público recordando las grandes figuras de la televisión.

La gala abrió con Libertango, de Astor Piazzola, con Andrea Merenzon en el podio y Eleonora Ferreyra en solo de bandoneón. Se escuchó a continuación el primer movimiento del Concierto para dos violines en La menor de Antonio Vivaldi; dos generaciones de violinistas representados por el maestro Rafael Gintoli y por la joven Pilar Policano para los solos de violín en esta bella obra magníficamente interpretada por orquesta y solistas. El intermezzo de Cavalleria rusticana (Pietro Mascagni) dirigido por el maestro Vieu fue seguido de Pipótamos y cocoilos, de Gabriel Senanes. Nuevamente Piazzola, y Franco Luciani y su solo de armónica en Oblivion, con merecida ovación.

El segmento dedicado a la música de España e Italia fue inaugurado por Darío Volonté y No puede ser, de Pablo Sorozábal. Vera Cirkovic trajo la Habanera de la ópera Carmen, y luego la dupla Volonté-Cirkovic cerró el segmento mediterráneo con Funiculi, funicula, de Luigi Denza. A continuación, Karina Olmedo y Nahuel Prozzi bailaron a pura emoción la Zamba de usted, de Ariel Ramírez y Félix Luna, con una hermosa grabación de la recordada Lolita Torres.

Gerardo Gardelin subió al podio para dirigir Furtivo, tango sinfónico de su autoría. Luego dirigió Sainete, con Jorge de la Vega como solista en flauta travesera. Lo siguió Sergio Jurado, quien dirigió Zamba para escuchar tu silencio, de Guillo Espel; fue particularmente interesante el solo de marimba, a cargo de la prestigiosa percusionista Marina Calzado Linage. Otro solo, pero de piano, estuvo a cargo de Antonio Formaro, acompañado por la voz de Víctor Torres poniendo todo el sentimiento en Canción de ausencia, de Carlos López Buchardo. Y desde Los Angeles, Gustavo Santaolalla interpretó por streaming su tema De Ushuaia a la Quiaca junto a la orquesta en vivo y Sergio Jurado en la dirección.

Hacia el final de Renacer Sinfónico, Carlos Vieu dirigió, junto con las orquestas del país, el quinto movimiento de la Sinfonía No. 2 en Do menor Resurrección, de Gustav Mahler, cuyo título no deja de evocar este renacer del arte pese a la pandemia; como solistas, Alejandra Malvino y Soledad de la Rosa, ambas estupendas. Para el cierre, algo de folklore y de rock nacional: por una parte, el maestro Vieu permaneció al frente de la orquesta dirigiendo Malambo (Suite Estancia), de Alberto Ginastera, junto con las orquestas del país, y minutos más tarde, Pericón. Por otra parte, Gerardo Gardelin y Manuel Wirzt ofrecieron un mix de clásicos de Luis Alberto Spinetta y Sui Generis: Muchacha ojos de papel y Rasguña las piedras. Cerrando la velada, Gardelin trajo el toque nacional con el Pericón.

Larga vida a la Televisión Pública, que tuvo su merecida gala con destellos emotivos, buena y variada música y el justo reconocimiento a las formaciones orquestales de nuestro país. Viviana Aubele

 

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