A PUERTA CERRADA, infiernos tan temidos

Una puesta intimista y muy atractiva de la pieza de Jean Paul Sartre

A puerta cerradaActúan: Gastón Chamorro, Sara Estefania Cordoba, Nicolás Deppetre, Tulio Gómez Álzaga, Graciana Urbani – Autor: Jean Paul Sartre – Dirección: Jimena del Pozo Peñalva

L’enfer c’est les autres. En español: El infierno son los otros. Así reza la tarjeta roja que recibe el visitante que se acerca a esta particular representación de A puerta cerrada, clásica obra de Jean Paul Sartre. Durante el correspondiente check in también se le hará entrega de un antifaz que deberá colocarse antes de entrar a una habitación amueblada apenas con  una cama, una mesa de luz, un cuadro de dudoso gusto, un busto y una veintena de sillas acomodadas contra las paredes que harán las veces de platea para el público. En el dorso de la tarjeta hay pegado un pequeño trozo de espejo, que eventualmente podría llegar a ser necesario. Es que en esta habitación ha sido retirado todo aquello que pueda parecerse a un espejo donde mirarse o reconocerse. Excepto, claro está, la mirada de los demás. Solo a través de esas miradas podemos volver a ser nosotros mismos. Pero estas miradas son salvajes y crueles.

Los protagonistas de esta historia son dos mujeres y un hombre, condenados todos al infierno. El cuarto personaje trabaja allí: es quien hace las veces de maître y de carcelero, pero ya antes lo hemos visto: también es quien ha recibido al público y lo ha introducido en la situación. “A partir de este momento ustedes serán invisibles”, nos dice justo antes de que comience la acción teatral. Aunque tal vez todo haya comenzado antes del ingreso a este cuarto, del cual podremos irnos, puesto que sólo somos visitantes, pero al que tal vez nos toque regresar como clientes permanentes. Nunca se sabe.

El personaje de Inés se ocupa de poner en claro la situación: “Está condenada la santita. Condenado el héroe irreprochable. Todos tuvimos nuestro momento de placer. Hay personas que han sufrido por nuestra causa, y eso nos divertía mucho. Pues ahora hay que pagarlo. Lo he comprendido. Ya sé por qué nos han puesto juntos. Van a ver cómo es una solemne tontería. No tenemos tortura física, ¿verdad? Y sin embargo estamos en el infierno. Y nadie más debe venir.  Nadie. Estaremos nosotros solos y juntos para siempre. En resumen, aquí falta alguien: el verdugo. Es fácil: han hecho economías en el personal; eso es todo. Los mismos clientes hacen el servicio, como en un restaurante cooperativo. Cada uno de nosotros es el verdugo para los demás”.

Y allí están ellos, desnudos como gusanos, mientras el público enmascarado los observa en silencio, todavía inocentes, o al menos sin condena, pero compartiendo con los condenados el mismo espacio. Cualquiera de nosotros podría estar destinado a este lugar. Garcín, por ejemplo, confiesa que ha llegado allí porque torturaba a su mujer. ¿Y por qué le hacía sufrir? Su respuesta es definitiva: Porque resultaba fácil hacerlo. ¿Cuántos de nosotros no habremos hecho uso de esta misma facilidad? Por supuesto, en este caso sólo somos testigos de una obra de teatro. Pero es una obra extraña, sin un escenario, sin aplausos al final.

A puerta cerrada termina con los tres condenados encerrados en el baño. Un baño que tal vez no está en el espíritu original de la obra, vale que lo digamos. Pero disimulemos esta licencia, pues las actuaciones han sido buenas y la obra ha sido convincente en la puesta de Jimena del Pozo Peñalva. Entonces el maître viene a buscarnos, nos pide que dejemos los antifaces sobre la cama y nos invita a retirarnos. Nos queda en un bolsillo la tarjeta roja, que encontraremos de nuevo más tarde, con un trocito de espejo pegado al dorso, como invitándonos a que nos miremos.

En nuestra mente resuenan entonces las palabras finales de Garcin: “Esto es el infierno. Nunca lo hubiera creído… No hay azufre, ni hoguera, ni parrillas… Qué tontería todo eso. ¿Para qué las parrillas? El infierno son los demás”. Germán A. Serain

Se dio hasta octubre 2017
Milion Bar
Paraná 1048 – Cap.
(15) 5014-4628
Jean Paul Sartre en Wikipedia

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